efdeportes.com
Miedos y paradojas, presencias y ausencias en las
representaciones del deporte en una escuela de Bella Vista

   
Lic. en Sociología
(Argentina)
 
 
Diana Solís
diana@jorgez.com.ar
 

 

 

 

 
    Este trabajo de investigación, comenzado en el año 1999, intenta develar cómo actúan algunos de los mecanismos de exclusión social en el ámbito deportivo. Una de las hipótesis que lo sostienen se refiere al papel de la escuela en la construcción y sostenimiento de determinadas representaciones sociales del deporte en los sectores populares. En esta etapa de la investigación, el trabajo de campo se realizó en el Conurbano Bonaerense, en una escuela de Bella Vista cercana a dos barrios carenciados. La metodología que se utilizó se encuadra en la lógica cualitativa y combina las entrevistas grupales con la administración de un cuestionario presentado a 70 alumnos y alumnas de EGB. Los contenidos del instrumento apuntaron a indagar las ideas de cómo se llega a ser deportista y a vincular deporte y género. El marco conceptual utilizado para abordar algunas cuestiones observadas, es el trabajo de Pierre Bourdieu “La distinción”. Los resultados de esta investigación permitieron acceder a algunas de las categorías que consideramos más ocultas, que refieren a los miedos asociados a la práctica deportiva femenina. Pudimos, además, avanzar en la descripción y comprensión de los imaginarios sociales acerca de quiénes son considerados deportistas y de los itinerarios de los deportistas de élite.

Ponencia presentada en el IV Encuentro Deporte y Ciencias Sociales, Buenos Aires, noviembre de 2002
 

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 8 - N° 55 - Diciembre de 2002

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Introducción

    Una alumna de 4° año del profesorado de Educación Física, luego de ayudarme en mi trabajo de campo formulando unas preguntas a chicos de EGB de una escuela de La Rioja, me dijo asombrada: “No me imaginaba que estos chicos tuviesen todo eso en la cabeza”.

    El objetivo de este artículo es ir develando eso que tenemos en la cabeza, las ideas sobre la realidad que subyacen en nuestras prácticas cotidianas y en la mirada del mundo que tienen nuestros alumnos, con el convencimiento de que develarlas puede ayudar a entender cómo funcionan algunos aspectos de la realidad social, cómo interviene la escuela en la construcción de esa realidad y cuáles pueden ser algunos caminos para modificarla.

    Una actitud similar de asombro dio origen a la indagación sobre las representaciones del deporte. Hace unos años, desde la cátedra de Investigación, en un trabajo con niños de sectores populares de 6° y 7° grado, casi de manera casual, me di cuenta de que desconocían la palabra “federado”.

    Ese hecho conmovió mis expectativas en el sentido de imaginar, no sin algunas dudas, que si la escuela les enseñaba las reglas, tácticas y destrezas requeridas para la práctica de algunos deportes y además los chicos tenían la presencia permanente de deportistas en los medios masivos, era esperable que en algún momento de los aprendizajes durante las clases de Educación Física apareciera el término que nombra el camino que recorren los atletas.

    Esta especie de invisibilidad de los itinerarios de crecimiento deportivo en el ámbito escolar me llevó a indagar centralmente esa cuestión y además a preguntar cómo se cruzarían otros aspectos del mundo del deporte con el mundo social en el imaginario de los chicos pobres: ¿cómo aparecerían las diferencias de clases sociales? ¿cómo las de género? ¿cómo estaría representada la trayectoria de un deportista?

    Quería abordar el imaginario del deporte centrando la indagación en los significados y características atribuidos a los diferentes deportes, a su distribución social, a sus vínculos con cuestiones de género, por considerar que en algunas de estas categorías se juega la conformación simbólica del mundo social y la reproducción de las divisiones sociales expresadas también en la distribución de las prácticas deportivas (Bourdieu, 2000). El espacio principal en nuestros interrogantes lo ocupaba la percepción de los itinerarios deportivos y de las propias posibilidades de crecimiento en un deporte.

    Definido luego el objeto de estudio como “las representaciones sociales del deporte en niños y jóvenes de sectores populares” nuestro abordaje exploratorio siguió una metodología cualitativa, de tipo etnográfica, que consideramos que nos permitiría relevar estos aspectos sociales subyacentes, no explicitados habitualmente, definidos desde nuestro marco teórico como disposiciones para percibir la realidad. (Bourdieu, 2000)

    En trabajos de campo realizados con sectores populares de la provincia de Corrientes ya habíamos utilizado las entrevistas grupales abiertas, realizadas con preguntas “disparadoras” que permitían la expresión de cada uno de los participantes alrededor del fenómeno presentado y el diálogo fluido con la investigadora.

    Usamos esta metodología en la primera etapa de nuestro trabajo durante el verano de 1999. En esa ocasión la toma de datos fue realizada en la Colonia de Vacaciones del predio de Ezeiza de la Secretaría de Deporte y Recreación de la Nación a la que concurren niños de sectores populares de 8 a 14 años de la Ciudad de Buenos Aires y de diferentes partidos del Conurbano Bonaerense. Los ejes del diálogo fueron los siguientes:

  • ¿Qué deportes hacés acá?

  • ¿Cuál te gusta más?

  • ¿En cuál andás mejor?

  • ¿Qué tendrían que hacer para seguir enganchados en ese deporte?

  • Los que llegan a ser de la selección nacional de cualquier deporte ¿por dónde creés que circularon? ¿Cómo creés que llegaron?

  • ¿Tiene algo que ver con ser “federado”?

  • ¿Sabés qué es el Cenard?

  • ¿Hay deportes para ricos y deportes para pobres?

  • ¿Hay deportes para mujeres y deportes para varones?

  • ¿Te imaginás jugando fuera de la colonia?

  • ¿Cómo te ves?

  • ¿Por qué?

    En la segunda etapa de la indagación de la representaciones realizada en agosto de 2000 la metodología utilizada fue una combinación de entrevistas grupales, con un cuestionario que fue presentado a 70 alumnos y alumnas de 7°, 8° y 9° año de EGB de una escuela pública de Bella Vista. La mecánica utilizada fue escribir las preguntas en el pizarrón, sin la presencia de la maestra y solicitar a los chicos que respondieran sin consultarse unos a otros mencionándoles la importancia de que expresaran lo que espontáneamente pensaban sobre esos temas. La indagación se centró en las concepciones del deporte, en los itinerarios y se decidió encarar una pregunta sobre deporte y mujer centrada en la valoración de la práctica femenina por parte de varones y mujeres. Las preguntas del cuestionario fueron:

  • ¿Qué es el deporte para vos?

  • ¿Para qué le sirve el deporte a las personas?

  • ¿Es bueno o malo el deporte para la mujer?

  • ¿Quiénes son deportistas?

  • ¿Cómo se llega a ser deportista?

  • ¿Cómo se llega a ser representante en los Juegos Olímpicos?

  • ¿Conocés la palabra “federado”?

    El fruto de la interpretación de los datos de esta etapa constituye el núcleo de nuestro artículo.

Las representaciones sociales del deporte

    Nuestro trabajo indaga las construcciones simbólicas en torno a los deportes tomando como centro de análisis las representaciones sociales, buscando develar cómo operan en la relación exclusión social - integración, desde el dispositivo del imaginario social.

    Entendemos como representaciones sociales a las concepciones, acerca de algún aspecto de la realidad, generadas socialmente y compartidas por un grupo, que cristalizan percepciones, intereses, normas, prejuicios y valores en torno a ese aspecto, así como las resistencias de los sujetos frente a lo establecido, por lo que su estudio permite el análisis de algunos contenidos de tipo ideológico que los sujetos sociales portan y cargan sin ser conscientes de ello. Las representaciones están asociadas a momentos históricos en los que son construidas y reflejan posiciones sociales que son el producto de luchas entre diferentes agentes sociales.

    La importancia que le atribuimos a esas “representaciones” en este análisis es que pueden guiarnos hacia el imaginario social con el cual la práctica, el deseo de práctica o las dificultades para la práctica deportiva se vincula. Podemos decir que las representaciones le dan “sentido” a las prácticas sociales; en este caso a las prácticas deportivas.

    A modo de hipótesis en el ámbito deportivo pueden ser un facilitador o por el contrario, un obstáculo para la práctica deportiva o para el crecimiento en un deporte. La representación, como producto simbólico configurado en las subjetividades, puede convertirse en una pista de la incorporación o no incorporación de una práctica al habitus de un individuo o de un grupo.

    Siguiendo a Bourdieu, “las representaciones que los agentes sociales hacen de las divisiones de la realidad, contribuyen a la realidad de las divisiones.” En este sentido el autor señala el carácter reproductivo de los imaginarios que si no son explicitados y movilizados contribuyen desde el ámbito de las subjetividades a la eternización de las diferencias, de las exclusiones y subordinaciones en el ámbito social.

    El origen histórico masculino y burgués del deporte, por ejemplo, determina exclusiones de género y de clase social muy llamativas, que persisten hasta nuestros días. Bourdieu trata especialmente el tema de la subordinación del género femenino, que aparece claramente en la práctica deportiva, a través de mecanismos que él denomina de discriminación simbólica. (Bourdieu, 2000)

    Un supuesto de este trabajo es que la práctica deportiva en la Argentina tuvo fuertes vinculaciones con las clases altas, con la elite que introdujo y practicó diversos deportes inspirada en las prácticas de las burguesías europeas, especialmente la inglesa, desde fines del siglo XIX. Los resortes de poder que ella manejaba le permitieron configurar aspectos de la realidad social y crear sentidos que estarían presentes en el imaginario colectivo del deporte. La relación entre determinados deportes y prestigio social sería un ejemplo. La exclusión material y simbólica de algunas clases sociales o de un género en algunas prácticas deportivas sería otro. La relación deporte y escuela en la oferta educativa para las clases medias altas sería también un buen ejemplo y fácil de rastrear actualmente en las publicidades de countries y barrios cerrados.

    Esta influencia, presente en el imaginario, se combinó con la apropiación por parte de vastos sectores de la población de algunos deportes, el fútbol por ejemplo y con la masificación de la Educación Física realizada luego de la Ley 1420 a través de la escuela en la construcción fundacional de la educación física escolar, siguiendo los modelos de modernización social que mostraban algunos países europeos y EEUU (Torres, 1998) (Aisenstein, 1995)

    Esta ampliación de la base social de la práctica deportiva también dejó huellas en el imaginario colectivo produciendo una democratización, expresada en las representaciones sociales de muchos deportes y en la masiva presencia de la vinculación deporte-salud según surge de nuestros trabajos.

    ¿Cuáles son esas representaciones? ¿Qué imaginario se conformó alrededor de cada deporte? ¿Quiénes aparecen como practicándolo? ¿Quiénes no aparecen? ¿Dónde se imaginan en esas prácticas? ¿Qué vínculos se establecen en el imaginario entre clase social y prácticas deportivas? ¿Cómo aparecen las cuestiones de género? ¿Cuáles son las representaciones de los caminos o itinerarios de crecimiento en un deporte? Estas son las preguntas que guían nuestra búsqueda.

    Comenzamos las acciones de investigación con los sectores socialmente más desfavorecidos ya que creemos que, en esos sectores sociales, en sus propias vidas, en sus propios cuerpos, se encuentra información cristalizada históricamente, cualitativa y cuantitativa, de gran valor para entender el imaginario deportivo, que nos permite obtener conocimiento sobre la desigualdad social y participativa de la sociedad argentina mostrándonos con mayor crudeza los aspectos sutiles de los sistemas de exclusión. El conocimiento adquirido en este caso, posibilita encarar acciones que beneficien a los grupos más vulnerables y discriminados de la sociedad.

    El tema de la palabra no es menor en las Ciencias Sociales contemporáneas. Diversos autores, desde la Sociología o la Lingüística (Bourdieu, Van Dijk) hablan del poder simbólico como poder hacer cosas o modificar la realidad a través de las palabras. Sabíamos, por indagaciones previas que habíamos realizado, que muchos jóvenes de sectores populares desconocen la palabra “federado”. La ausencia de ese fragmento de mundo simbólico, nos llevó a preguntarnos por la circulación de la información de los caminos para crecer en un deporte y a sospechar que los sectores más excluidos de la sociedad, al desconocer “palabras” también desconocen y quedan fuera del área de la realidad objetiva que esa palabra nombra mostrando que el deporte en nuestro país fue y es un campo de acceso restringido tanto en el sentido material como simbólico.

    En esta ausencia está implicada la escuela ya que es el único espacio donde masivamente la población circula por el deporte y las actividades físicas. Parecería que, a modo de currículum oculto, la escuela forma en la práctica deportiva pero no comunica cómo es la estructura de gestión y participación ni cuáles son los caminos o itinerarios a recorrer para crecer en un deporte, por ejemplo, las estructuras federativas, reforzando de esta manera el orden vigente en el campo deportivo en nuestro país en el cual las cumbres de la pirámide deportiva no tiene que ver con la existencia de igualdad de oportunidades en la base.

    Prevalece en las ideas previas y en los objetivos de los profesores el valor del deporte como herramienta educativa, con valor en sí mismo o para los objetivos escolares, o como herramienta de experiencias motoras o como práctica para el tiempo libre, más que como camino de oportunidades laborales y de reconocimiento social.

    Este vacío de comunicación tiene implicancias especiales en los sectores populares. Ellos tienen un capital cultural de alto valor en el mercado que consiste en destrezas y adiestramiento cotidiano provocado por algunas de las condiciones de su medio físico y social. Lo escarpado de su entorno, la resistencia, entrenada en la vida cotidiana en un medio adverso, el tipo de socialización que pone a niños y niñas en un contacto temprano y permanente con la práctica del fútbol o de otra actividad deportiva según la región, los coloca en una situación favorable para la práctica deportiva escolar y extraescolar. En ellos, desconocer los itinerarios deportivos implica no poder reclamar el acceso a un camino de desarrollo, a una beca deportiva, por ejemplo.

    No sucede lo mismo en los niños y niñas de las clases medias y altas entre las cuales la circulación por diversos deportes a través de la práctica en clubes favorece el conocimiento de los itinerarios para crecer en un deporte que implica federarse, transitar un camino de competencias y llegar a tener un lugar en la “comunidad deportiva” y acrecentar sus oportunidades sociales.

    Estas y otras cuestiones fueron indagadas en un primer trabajo de campo realizado en la Colonia de Verano de la Secretaría de Deporte y Recreación de la Nación en el predio de Ezeiza en el verano 1999 y continuado luego en el verano 2000.

    Las conclusiones de esa etapa confirmaron el desconocimiento, por parte de los niños y jóvenes de sectores populares, de la palabra “federado” y la existencia de un vacío de información acerca de cómo se pasa a ser jugador de un deporte o representante olímpico, desconociendo los itinerarios deportivos habituales.

    Comprobamos también que algún contacto con un deporte, como el paso por un taller deportivo en la experiencia de colonia de vacaciones, permite que no sea percibido como ajeno o “para ricos”. En el caso de las jóvenes indagadas, siendo buenas jugadoras de fútbol, desconocían qué se debe hacer para crecer, deportivamente hablando.

    En una segunda etapa de nuestra exploración del fenómeno de las representaciones, buscamos conocer además las concepciones acerca de qué es el deporte y para qué le sirve a las personas y a la mujer especialmente, desde la óptica de los jóvenes de sectores populares.

    Con el objetivo de acercarnos a una población fuera del contexto de una colonia de vacaciones, incluimos en nuestro universo de análisis una escuela del partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires, cercana a dos barrios precarios.


Concepciones acerca del deporte

    En su libro “La distinción” en el cual indaga los criterios y bases sociales del gusto en la sociedad francesa, Pierre Bourdieu lo considera fruto de las condiciones sociales en las que se produce, vinculándolo con el capital escolar y el origen social.

    Con respecto al deporte específicamente, frente a los resultados de su encuesta observa que la distribución social de la práctica está condicionada por la representación que las diferentes clases sociales se hacen de los costes económicos, sociales y físicos, de los beneficios asociados, inmediatos o diferidos, ya sean económicos y sociales o simbólicos. El “sentido” de la práctica está entonces ligado a la frecuencia, a la antigüedad de la práctica y a las condiciones socialmente calificadas en que se realiza: tiempos disponibles, sitio, momento, equipos, instrumentos, estilos, costos económicos y corporales. (Bourdieu, 1979)

    Las concepciones del deporte que aparecen en los varones de 13, 14 y 15 años de nuestro universo, enfatizan la idea de gusto, diversión, pasión, acompañada del conocimiento racional, objetivo, de los beneficios del deporte para la salud física y mental:

“…es una pasión, un sentimiento”

“…una maravilla”

“…una actividad energética y saludable”

“…lo más lindo para practicarlo y jugarlo”

“…sirve para tener mejor el cuerpo y divertirnos”

“…sirve para divertirnos”

“…el deporte sirve para estar mejor físicamente.”

“…para desarrollar el físico, para desahogarse en algunos casos: si te gusta el deporte te olvidás de todo“…

“…Sirve para agilizar, ejercitar los músculos , para divertirse”

“…Sirve para esforzarte en algo bueno”

“…para reforzar los huesos, pre-calentar los músculos y desarrollar mejor el cuerpo”

“…sirve para sentirnos bien y hacer ejercicios”


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