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Banes: sus cosas, su gente… su historia. 

Ramón Fernández Ventura, maestro de varias generaciones

 

*Especialista en obras de arquitectura en la inmobiliaria

del turismo en Guardalavaca, Holguín

**Profesora asistente en la filial Universitaria

de Cultura Física, Holguín

(Cuba)

Ing. William Atencio Zayas*

MSc. María del Pilar Ramírez Rodríguez**

Lic. Elba Daisy Rivas Rodríguez**

mnievesc@vru.uho.edu.cu

 

 

 

 

Resumen

          Al igual que la educación es un factor decisivo del desarrollo social, el estudio de la historia local de la educación de cada territorio constituye un tema de singular importancia. Ramón Fernández Ventura fue una figura destacada y de gran prestigio del magisterio en Banes durante el periodo republicano. Fue Maestro de varias generaciones de banenses ganándose el afecto, simpatías y admiración de sus alumnos por su prestigiosa labor educativa y como "...honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan"[1] se intentará con este trabajo, rendirle un modesto reconocimiento al gran maestro banense y que ya de una vez sirva también para que las generaciones más jóvenes conozcan un poco más de la rica historia de su localidad.

          Palabras clave: Ramón Fernández Ventura. Magisterio. Banes.

 

Recepción: 21/06/2014 - Aceptación: 17/09/2014.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 19, Nº 197, Octubre de 2014. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    Es fundamental realizar investigaciones y estudios que rescaten como patrimonio permanente la acumulación de conocimientos sobre las raíces y la historia de nuestros pueblos y aporten los antecedentes imprescindibles para propiciar el desarrollo de la cultura general de nuestras masas.

    Siempre que sea posible debemos aprovechar los elementos de la rica historia de la educación de cada localidad. “...Conocer esas tradiciones es un deber histórico, y trabajar por estar a la altura de ellas, un compromiso moral...”2 expresó al respecto el Comandante en Jefe Fidel Castro, aplicable a los estudios históricos sobre la educación, que permitan desentrañar sus raíces, revelar los orígenes del pensamiento, la identidad pedagógica local y realizar contribuciones a la conformación de una Pedagogía auténticamente cubana.

    Muchos son los cubanos que se han destacado a lo largo de la historia como maestros, entre ellos se encuentran: José Agustín de la Luz y Caballero, Félix Varela, José Antonio Saco, Rafael María de Mendive, José Martí, Enrique José Varona, entre otros. La vida y obra de estos maestros es algo que se debe estudiar y cuidar. Pero también se debe estudiar y cuidar la vida y obra de los educadores locales que se hayan destacado de alguna manera, pues como dijera José Martí “…de amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para adquirir glorias nuevas”3.

    Contribuir al conocimiento de la vida y obra de una de las personalidades destacadas en la educación en nuestro territorio es el objetivo primordial de este trabajo.

Desarrollo

    Ramón Fernández Ventura (o Don Ramón, como también era llamado por los que le conocían) nació en la barriada de Marianao en la capital de la República, el día 1º de junio4 de 1865, en el seno de una familia rebosada de educadores, situación que influiría en su vida futura llevándolo por los senderos del magisterio, profesión que desempeñaría durante toda su fructífera vida, comenzando en el lejano año de 1880 con solo quince años de edad.

Don Ramón Fernández Ventura 

(Foto tomada del Periódico El Pueblo)

    El tío de Ramón, Miguel Ventura fue profesor, incluso llegando a trabajar junto a Rafael María de Mendive y Daumy - Maestro y guía espiritual de José Martí - en el Colegio San Pablo, donde estudiara además de Martí, el amigo entrañable de éste, Fermín Valdés Domínguez. Su tía María de Jesús Fernández (esposa del también Maestro e Ingeniero Sabas Meneses y Gómez, primer maestro de Ramón Fernández Ventura, notable pedagogo en cuyo colegio recibieran las enseñanzas primaria y secundaria muchos cubanos que más tarde se distinguieran en varias esferas de la vida social y política, como Céspedes Segura, Cabrera, Lebredo y otros) era directora, junto a su esposo, de los Colegios de su propiedad Santo Tomás de Aquino y Sagrado Corazón de Jesús en Guanabacoa. También se dedicaban a la honrosa labor de enseñar, su hermano mayor Miguel Fernández Ventura, su tía Loreto Valdés Miranda y sus primas Blanca Rosa y Clara Ventura.

    Ramón Fernández Ventura cursa sus primeros estudios en la Villa de Guanabacoa en el Colegio Santo Tomás de Aquino, colegio dirigido por su tío político Sabas Meneses y sus estudios superiores en los Escolapios, en el Colegio del Liceo de Guanabacoa y en el de su tío Miguel Ventura, en Sagua la Grande.

    En 1880, cuando contaba con apenas 15 años de edad Ramón era ya un alumno aventajado en el Colegio que dirigía su tío Miguel Ventura, por lo que trabajaba como pasante5 e impartía algunas clases de párvulos6.

    Cuatro años transcurrirían antes de que el joven Ramón recibiera su diploma acreditándolo como Maestro en 1884. Para ello disertó brillantemente su defensa en la Sala Capitular del Ayuntamiento de La Habana ante un tribunal compuesto por los insignes catedráticos Manuel Pruna Santa Cruz, Biosca, García Marrón y el Canónigo Espinosa. Tenía Ramón Fernández Ventura tan solo 18 años.

    Ingresa, en 1886, como profesor interno en el Colegio San Luis Gonzaga de Cárdenas, que fue dirigido en su tiempo por Rafael María de Mendive, y a quien había sucedido el ilustre pedagogo oriental Manuel Fernández Rubalcaba, ex Director del Instituto de Santiago de Cuba. En este plantel trabajó junto al abogado Domingo Méndez Capote7 y junto a Enrique Yániz Martínez8. En el tiempo que trabajó en este Colegio tendría como alumnos a los hermanos Carlos (Ex-Senador y Ex-Vice Presidente de la República) y Gustavo de la Rosa, al Dr. Llaca y Argudín (Magistrado), Nemesio Busto, Oswaldo Gou entre otros personajes que se destacaron (unos para bien, otros no tanto) en los avatares de la Administración Publica de la época republicana.

Profesores y alumnos del Colegio “Luz y Caballero” en su primera época 

(Foto tomada del libro de Ricardo Varona Pupo)

    En 1901, en La Habana y en años posteriores en Holguín y Santiago de Cuba se somete a nuevos exámenes de Maestro obteniendo, como siempre, las más altas calificaciones. En los primeros años del siglo XX responde al llamado de la naciente Instrucción Pública Nacional brindando su eficiente cooperación en escuelas de Potrerillo desde 1901 hasta 1902 y en nuestro término banense desde 1902 hasta 1903.

    La desorganización prevaleciente en la entonces llamada Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Artes es factor determinante para que el prometedor maestro abandone el magisterio público en el año 1903 y funde, en los primeros meses de 1905, en los terrenos donde varios años más tarde se construiría el Colegio Los Amigos (actualmente Seminternado de Enseñanza Primaria José Tey) un colegio que nombró “Luz y Caballero”, convirtiéndolo desde sus inicios en el mejor Colegio de Banes, en el que se impartía la Enseñanza Primaria a los niños y la Enseñanza Comercial a los jóvenes.

Colegio “Luz y Caballero” en su primera época 

(Foto tomada de la Revista ‘Homenaje a Don Ramón Fernández Ventura en sus Bodas de Oro con el Magisterio’)

    Otro de los logros, del que con el transcurso de los años se convertiría en el Mentor de los banenses, fue la audaz iniciativa de publicar una revista quincenal, la primera de Banes, de corte escolar que llamó “El Eco de mi Escuela” cuyo primer número vio la luz el 1ro de abril de 1905 (editada en la segunda imprenta que tuvo Banes, perteneciente a Jesús Manduley). Esta misma revista, en la llamada ‘segunda época’ del colegio “Luz y Caballero” volvería a editarse a partir del 1ro de octubre de 1921, esta vez con el nombre de “La Antorcha”.

    En 1907 se va al Central Boston a dirigir el colegio propiedad de la compañía azucarera United Fruit Company, convirtiéndose en el primer Maestro que ejercía en el cayo ‘macabicero’, labor que desempeña durante 10 años. A finales del año 1917 abandona dicho cargo y se traslada a Nueva Orleans9 junto con varios jóvenes banenses. Una vez establecido, funda una institución educacional que nombra “Casa de Educación Cuba” con el objetivo de brindarle una enseñanza apropiada, práctica y moderna a los hijos de los cubanos residentes en aquella ciudad norteamericana.

    Pero la añoranza por su patria lo hace regresar a Cuba después de un año de haberse marchado, retornando a Banes en 1918 donde vuelve a dirigir su propio Colegio “Luz y Caballero”. En esta ‘segunda época’, el venerado director dedicaría al prestigioso plantel, su sabia orientación y todo su esfuerzo personal, tanto en las clases diurnas como en las jornadas nocturnas con ejemplar constancia, ganándose el respetuoso nombre de Don Ramón, pasando a ser reconocido como el ‘El Benemérito Maestro de varias generaciones de banenses’.

Don Ramón Fernández Ventura 

(Foto tomada del Periódico El Pueblo)

    Con el prestigio y respeto ganado gracias a su labor al frente del colegio, Ramón logra que a partir del 9 de agosto de 1922 el plantel que dirigía y que llevaba el nombre del insigne educador cubano se incorporara al Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Oriente. Cuatro años más tarde se le autoriza según licencia Nº 85 del 14 de agosto de 1926, después de haber alcanzado todos los requisitos que se exigían entonces por las leyes del ramo recién puestas en vigor, a tener matriculado hasta 110 alumnos en la Enseñanza Primaria y al año siguiente, exactamente el 25 de marzo de 1927, el Ayuntamiento de Banes autoriza al mentor banense, con un ciento por ciento de votos a favor, a utilizar el Escudo Municipal en los documentos emitidos por la escuela y lo distingue además con el título de "Colegio Municipal de Banes".

    Desde los primeros instantes de su arribo a nuestro terruño banense, Ramón, con su actitud y sus aptitudes comienza a granjearse el respeto de todos. En julio de 1905 era ya el Presidente de la ‘Juventud Moderada’ (grupo de jóvenes seguidores del Partido Moderado, predominante en Banes en la primera década del siglo XX). Ya para 1925 es tanto el prestigio ganado por el veterano educador que su Colegio “Luz y Caballero” es el escogido para que el valiente joven y líder estudiantil Julio Antonio Mella, en su visita a Banes, se dirigiera al estudiantado el 25 de febrero de 1925 por ser el único lugar seguro en Banes donde las fuerzas represivas republicanas no entrarían por respeto al prestigioso maestro. En el ‘Álbum del Colegio’ o ‘Libro de Visitantes’ del plantel banense dirigido por Don Ramón, el incansable luchador antiimperialista dejaría plasmadas las siguientes palabras:

    “Una tarde inolvidable por la juventud, el arte y el entusiasmo de unos camaradas que vivirán siempre en mí, es la pasada hoy.

    Hago votos porque esta misma muchachada, haciendo buena la sentencia del Maestro, se ponga la toga viril cantando, predicando o esculpiendo su verdad, la verdad de la nueva generación”10

    El Colegio “Luz y Caballero” dirigido por Ramón Fernández Ventura, el ‘Educador de la Juventud de Banes’ se distinguió por las asignaturas incluidas en su plan de estudios, por la cientificidad en la aplicación de sus métodos, la calidad de sus clases y la organización y disciplina escolar. Estuvo en su plantel siempre de manifiesto la significativa calidad de la enseñanza defendida por el Maestro de Banes, dividiéndose su programa en clases diurnas y nocturnas: Las clases diurnas comprendían los estudios de la Primera Enseñanza, desde la Primaria hasta la Preparatoria para la Segunda Enseñanza. Las clases nocturnas comprendía la Enseñanza Comercial donde se impartían estudios sobre Gramática y Aritmética Mercantil, Gramática y Aritmética Elemental, Gramática y Teneduría de Libros, Contabilidad General, Taquigrafía, Mecanografía e Inglés.

    Una idea de la organización y disciplina que reinaba en las aulas donde impartía sus clases el maestro Don Ramón se puede apreciar en el siguiente fragmento de un artículo escrito por el periodista nacido en Banes Antonio Pérez Infante con motivo del homenaje que le rendiría la juventud banense al distinguido maestro por sus 25 años de labor educativa en Banes y sus 50 años dedicados a la educación cubana, aparecido el 4 de diciembre de 1930 en el periódico santiaguero “Diario de Cuba” dirigido por Eduardo Abril Amores11:

    “…Al lado de su aula estaba la de otro maestro, donde yo debía estar. Aquello era una algarabía enorme; los gritos se sentían a cuadras distantes y los bancos y reglas se oían rebotar en el piso. Mi espíritu infantil sentía ansia de todo aquello, no obstante la rigidez de mi maestro, la gran severidad desplegada en todas las horas de sus clases, y aún en el receso, que él velaba a distancia, era tanta mi veneración por él, tanta mi admiración y respeto, que prefería aquella severa disciplina a gozar de las exaltaciones propias de mi edad.

    […] Como ante lo respeté como alumno, ahora lo respeto como cultivador de su amistad sin dobleces, y es tanto el respeto que supo infiltrarme este hombre en mis años mozos, que hoy hombre, que sabe de las cosas crudas y rudas de la vida…hoy, no me atrevo a encender un cigarro en su presencia.

    Porque hay hombres que inspiran la veneración y el respeto para toda un existencia…” 12

    El gran afán del venerable Maestro por servir a Banes no se enmarcaría solo al campo del magisterio, sino que también participa activamente en la organización de veladas culturales, peregrinaciones y desfiles patrióticos, actividades cívicas y fiestas de caridad para recaudar fondos con fines benéficos, convirtiendo su escuela en una verdadera “fragua de espíritus”. Fueron organizados por Don Ramón en el seno de su Colegio charlas culturales, grupos de declamación e incluso equipos de futbol y otros deportes Y todo cuanto ganó lo dio a los demás sin guardar nada para sí.

    Siempre amante del progreso de Banes, fue uno de los fundadores de la Asociación Deportiva de Banes que posibilitó la construcción del famoso terreno deportivo conocido como Parque Bellavista. Reunidos en la noche del 15 de abril de 1925 en la casa situada en la calle Mulas Nº 4147, donde moraba el honorable profesor que había “…blanqueado su testa en la misión altísima de educar y ser luz y guía en la mente de la juventud…”13, un grupo de personas logran constituir la referida Asociación y aprueban darle el nombre de “Parque Bellavista” al nuevo sitio que se construiría para la práctica de los deportes, fundamentalmente el beisbol y que sería orgullo de los banenses por varios años. En la relación de los accionistas del proyectado Estadio de Beisbol estaría en primera línea el nombre de Don Ramón Fernández Ventura, recayendo en su figura, por decisión unánime de los presentes, la responsabilidad de ocupar el cargo de Administrador General de la Institución Deportiva recién nacida.

Vista actual de la primera casa donde vivió Don Ramón en la Calle Mulas, 

Reparto Nicaragua (Foto tomada por los autores, Febrero-2014)

 

Casa donde también vivió Don Ramón en la Calle Encarnación, entre Cuartel 

y Corojo, Reparto Nicaragua (Foto tomada por los autores, Febrero-2014)

    Tanto amó al magisterio Don Ramón que se lo llevó hacia la tranquilidad del hogar al contraer nupcias con la señorita Clara Sánchez Muños quien era maestra de la Enseñanza Primaria de cuyo matrimonio fructificaron cinco hijos, cuatro de los cuales también siguieron el camino trazado por el gran maestro: Ignacio Fernández Sánchez14, fue profesor de Educación Física en el Colegio Los Amigos donde construyó campos deportivos y organizó equipos de beisbol, baloncesto, volibol y atletismo, organizando además competencias deportivas con otras escuelas de la antigua provincia de Oriente; Carlos fue profesor de Topografía en el Tecnológico de Ciudad de La Habana; Catalina (que es la niña que aparece siendo cargada por Julio Antonio Mella durante su visita a Banes en 1925) fue profesora en Las Tunas y Ramón sería profesor de Inglés en Banes.

Clase de Educación Física en el Colegio Los Amigos (Década de 1940). A la izquierda de pie, el profesor 

Ignacio Fernández Sánchez, hijo de Don Ramón Fernández Ventura (Foto: Archivo Personal de Abel Tarragó López)

    La tradición familiar continúa con varios de los nietos de Don Ramón dedicados actualmente a la honrosa labor de enseñar a los demás: Fátima, Doctora en Ciencias Pedagógicas en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de Ciudad de La Habana; Raúl, ostenta el grado científico de Máster en Ciencias en Pedagogía ejerciendo su profesión en la vecina provincia de Las Tunas; Graciela que obtuvo la Licenciatura en Psicología vive en Santiago de Cuba y Clara Marta Fernández Pagán es Licenciada en Educación en la asignatura de Química y trabaja actualmente como profesora en el IPU (Instituto Preuniversitario Urbano) Juan George Soto Cuesta de nuestro municipio

    Don Ramón cumplió a cabalidad lo que nuestro Héroe Nacional José Martí dijera en una ocasión: “…Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás"15. Se dedicó en cuerpo y alma a sembrar conocimientos en varias generaciones de banenses.

Jóvenes graduados de Bachiller en el Colegio Luz y Caballero que cursaban estudios de distintas especialidades en la Universidad Nacional 

y que fueron integrantes del Comité Gestor del homenaje organizado en 1930 en reconocimiento a la labor educativa del maestro banense 

Ramón Fernández Ventura (Foto tomada de la Revista ‘Homenaje a Don Ramón Fernández Ventura en sus Bodas de Oro con el Magisterio’)

    Todos se sentían obligados con el maestro Don Ramón: los padres porque habían encontrado un mentor ejemplar para sus hijos y los hijos porque habían tenido la suerte de encontrar un gran despertador de conciencias, modelador de almas y guiador de luz. Por eso, y por considerarlo un digno tributo a la virtud y al mérito, el 6 de Diciembre de 1930, con motivo de cumplir Don Ramón Fernández Ventura 50 años dedicados al magisterio nacional y 25 años desde que fundara en Banes su propio Colegio ‘Luz y Caballero’ (ejerciendo la enseñanza en Banes llevaba 28 años, desde 1902) y convocados por ex-alumnos del insigne maestro se reunían en los salones del Club Banes un numeroso grupo de personas activas en la vida social y política de Banes para dejar constituido un Comité Gestor Pro-Homenaje al destacado pedagogo que se encargaría de organizar y desarrollar el homenaje a Don Ramón por su fecunda labor desplegada en el magisterio local y nacional.

    El homenaje al maestro - que como diría el periodista Pérez Infante, había “…sido faro toda su vida y con su luz [había] iluminado la ruta de una falange de hombres que en todos los sectores [había] triunfado"16 - consistiría en la realización de una verbena o festival público a celebrarse en el ‘Parque Domínguez’ los días 20 y 21 de diciembre de aquel año (1930) y constaría además de una velada musical y literaria en el teatro Heredia en la mañana del domingo 21 de diciembre. Lo recaudado en estas actividades y por donativos particulares se destinaria a la adquisición de una casa para Don Ramón y su familia pues en la que ellos vivían pertenecía a la Compañía Norteamericana United Fruit Company.

    Una de las primeras tareas del mencionado Comité fue cursar invitaciones a varias personalidades destacadas que desempeñaban su trabajo dentro y fuera de Banes y que habían sido discípulos, ex-discípulos compañeros y amigos del ejemplar Maestro para que participaran y patentizaran su agradecimiento de alguna manera en el homenaje próximo a celebrarse. Dentro de la inmensa lista de invitados estaban, entre otros, los compañeros de aula allá en Guanabacoa donde Don Ramón cursó sus estudios superiores, Andrés Segura Cabrera y Enrique Someillán; sus colegas de profesión Coronel Enrique Yániz (Médico) y Juan Vila (Pedagogo); sus ex-alumnos del Colegio “San Luis Gonzaga” de Cárdenas Carlos la Rosa y Hernández (Senador), Roque Eugenio Garrigó Salido (Abogado), Jorge Hidalgo Desdín (Abogado) y Francisco Llaca Agudín.

    El sábado 21 de septiembre de 1946, después de un largo bregar por la vida, cargado de años dedicados a enseñar a los demás, el viejo mentor, el gran maestro de todas las edades, el educador de varias generaciones de banenses, el caballero intachable, siendo fiel al pueblo de Banes donde invirtió casi totalmente su fructífera vida como mentor y como ciudadano ejemplar, Don Ramón Fernández Ventura comenzaba su descanso eterno, reposando sus restos en el Cementerio Norte de nuestra ciudad. La muerte sorprendía a Don Ramón a los 81 años de edad. Su sepelio fue “…una verdadera manifestación de duelo [popular] integrada por las autoridades, los maestros, los estudiantes […] y todas las capas sociales de Banes, porque todos, absolutamente todos los banenses [querían] entrañablemente a [ese] ilustre anciano que [fue] todo bondad y dulzura y que tanto y tanto interés puso en la enseñanza intelectual y espiritual de sus alumnos, de esos alumnos que, más tarde, ya en una actividad u otra, iban a ser hombres nobles y útiles a la patria…” 17

    “… ¡Los años habían vencido! ¡Había caído un digno soldado en la dura batalla por la superación del pueblo banense y por un mundo mejor!...”18 …pero Don Ramón había cumplido con la máxima martiana de que "…la educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte" 19

Conclusiones

    Unos, pudieron a fuerza de heroísmos romper las cadenas de esclavitud que oprimían a la patria; otros, consagraron sus días a talar bosques, edificar ciudades, y a hacer felices materialmente a sus compatriotas; otros, extenuando la Victoria y sometiendo la Suerte, conquistaron palmas y laureles para depositarlos en el altar del Imperio Nacional; pero él, el Gran Mentor del Magisterio, él perteneció al grupo de los que callados, sirvieron silenciosamente desde un rincón del terruño patrio, instruyendo a sus jóvenes conciudadanos; él, el Insigne Maestro, él perteneció al sufrido grupo de los condenados a ver que los cuervos de la pobreza les carcomieran las entrañas; pero que a su vez se complacían con su martirio porque poseían el alto privilegio de propagar la luz y difundir el saber, como simientes prodigiosas en los cauces del espíritu humano.

    Unos, fueron cultivadores de libertad; otros, alquimistas de la riqueza; otros, misioneros de la luz. Pero estos últimos, con ser los más humildes y resignados, son los que preparan a sus coterráneos para que produzcan emancipación y prosperidad. Porque los maestros son los que adaptan las conciencias, son los que orientan la fuerza de sus compatriotas y fraguan el destino de la patria.

    Y eso hizo Don Ramón Fernández Ventura durante más de 65 años: servir a la patria desde la trinchera de su escuela, educando niños, jóvenes y adultos de ambos sexos, para que fueran útiles al progreso y patrióticos puntales de la Nacionalidad.

Notas

  1. Martí y Pérez, José. ‘Carta a los cubanos’. Nueva York, septiembre de 1890. Obras Completas, t. 1 p. 262.

  2. Castro Ruz, Fidel. Discurso pronunciado en el acto de graduación del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech’, efectuado en el polígono de Ciudad Libertad el 7 de julio de 1981, Empresa de Impresiones Gráficas, MINED, 1981. Pág. 13.

  3. Martí y Pérez, José. “Educación Científica”. Obras Completas, tomo VIII, La Habana, Editorial de Ciencias sociales, 1881. p. 211.

  4. En el número 125 del periódico El Pueblo de fecha lunes, 1ro de junio de 1942, en un artículo titulado “El Homenaje a Don Ramón” (sin firmar) se expresa en su primer párrafo que: “Organizado por un grupo de ex alumnos, esta noche se le ofrecerá un sentido homenaje a don Ramón Fernández Ventura, el viejo mentor de varias generaciones de banenses. Homenaje que es muy merecido por tratarse de ese gran ciudadano y de esa gran figura del Magisterio cubano que es don Ramón Fernández Ventura, que hoy arriba a sus 77 años de vida aureolado por los más grandes prestigios…”

  5. Pasante: Persona que trabaja con un médico o con un abogado para adquirir práctica (En este caso particular se refiere a que trabajaba como ‘Alumno Ayudante’). Tomado de Diccionario Larousse, Gran Diccionario de la Lengua Española.

  6. Párvulos: Niños y/o niñas que están en edad preescolar. Tomado de Diccionario Larousse, Gran Diccionario de la Lengua Española.

  7. Militar y político cubano. General de brigada que luchó con Máximo Gómez, de quien fue jefe de estado mayor (1897), y vicepresidente de la república en armas (1898), presidente de la asamblea constituyente en 1901 y de nuevo vicepresidente de la república (1904-1906) con Estrada Palma. Presidió la junta revolucionaria que derribó al dictador Machado.

  8. Médico Coronel del Ejército Libertador, nacido en Cárdenas. Después de la guerra contrajo matrimonio con la enfermera y Capitana del Ejercito Libertador María de la Luz Noriega Hernández, a quien Maceo llamó con admiración ‘La Reina de Cuba’.

  9. Nueva Orleans - es la ciudad más grande del estado de Luisiana, en los Estados Unidos, así como el principal puerto del río Missisipi.

  10. Revista ‘Homenaje a Don Ramón Fernández Ventura en sus Bodas de Oro con el Magisterio’. Edición única. Diciembre de 1930.

  11. Dramaturgo e investigador, maestro, periodista y abogado. Vivió en Banes desde 1902 hasta 1917, ejerciendo el magisterio, la política y el periodismo. Se traslada a vivir a Santiago de Cuba y allí funda y dirige el periódico ‘Diario de Cuba’.

  12. Pérez Infante, Antonio. Artículo “En honor de Fernández Ventura”. Periódico ‘Diario de Cuba’, Santiago de Cuba, 4 de diciembre de 1930.

  13. Pérez Infante, Antonio. Artículo “En honor de Fernández Ventura”. Periódico Diario de Cuba, Santiago de Cuba, 4 de diciembre de 1930.

  14. Además de Maestro de Instrucción Pública (Educación Física) fue fundador de los Boy Scouts, fundador de la Cruz Roja Banense y Dirigente de la Delegación Municipal de Deportes, entre otras responsabilidades asumidas.

  15. Martí y Pérez, José. "Educación popular". Obras Completas, t. 19 p. 375

  16. Pérez Infante, Antonio. Artículo “En honor de Fernández Ventura”. Periódico ‘Diario de Cuba’, Santiago de Cuba, 4 de diciembre de 1930.

  17. ‘El sepelio de Don Ramón Fernández Ventura’. Periódico El Pueblo, Nº 223, lunes 23 de septiembre de 1946.

  18. ‘Muy sentido el fallecimiento de Don Ramón’. Periódico El Pueblo, Nº 222, sábado 22 de septiembre de 1946.

  19. Martí y Pérez, José. ‘Músicos, poetas y pintores’. La Edad de Oro, Nueva York, 1889. Obras Completas, t. 18 p. 390.

Bibliografía

Textos

  • Castro Ruz, Fidel. Discurso pronunciado en el acto de graduación del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech, efectuado en el polígono de Ciudad Libertad el 7 de julio de 1981, Empresa de Impresiones Gráficas, MINED, 1981. Pág. 13

  • Martí y Pérez, José. (1881): “Educación Científica”. Obras Completas, tomo VIII, La Habana, Editorial de Ciencias sociales, p. 211.

  • Martí y Pérez, José. Obras Completas. Tomos 1-28. Editorial Ciencias Sociales. La Habana 1975.

  • Periódico ‘El Pueblo’ Colección completa (1915-1958). Disponible en la Logia Masónica Los Girondinos Banes. Consultado Noviembre-Diciembre del 2013

  • Amat Osorio, Víctor. ‘Estampas de mi tierra y de mi sol’. Editorial New Ideas. Miami, Florida, USA. 1981.

  • Varona Pupo, Ricardo. ‘Banes (Crónicas)’. Imprenta Ross Mazo. Santiago de Cuba. 1930.

  • Revista ‘Homenaje a Don Ramón Fernández Ventura en sus Bodas de Oro con el Magisterio’. Edición única. Diciembre de 1930.

  • Colección Periódico ‘El Pueblo’. En 73 Tomos (1915-1958). Disponible en Hemeroteca Biblioteca Pública de Banes. Consultado Febrero-Septiembre del 2013.

Testimonios

  • Abel Tarragó López (2014), jubilado, ex-historiador de Banes. Fundador del INDER en Banes.

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