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El humanismo pedagógico y la Educación Física en la
Educación Especial en niños con dislalia y limitados
físicos-motores diagnosticados con parálisis cerebral

 

*Profesor Auxiliar, Universidad de Ciencias

de la Cultura Física y el Deporte, Facultad de Camagüey

**Profesora Asistente. Universidad de Ciencias

de la Cultura Física y el Deporte, Facultad de Guantánamo

***Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular de Logopedia

del Centro de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Ciencias

de la Cultura Física y el Deporte, Facultad de Camagüey

****Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular del Centro de Estudios Pedagógicos

de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte, Facultad de Camagüey

*****Doctora en Ciencias Pedagógicas. Profesora Auxiliar UCP “José Martí”

Directora del Centro de Diagnóstico y Orientación, Camagüey

Lic. Ángel Efrahín Calzado Lorenzo*

MsC. Llilyan Serrano Hernández**

DrC. Ángel Luis Gómez Cardoso***

Dr.C. Antonio Sáez Palmero****

Dra.C. Olga Lidia Núñez Rodríguez*****

angel.calzado@fcf.camaguey.cu

(Cuba)

 

 

 

 

Resumen

          En este artículo, nos proponemos reflexionar alrededor de una interrogante que siempre está latente en nuestro quehacer profesional: ¿nuestras clases son humanistas? la respuesta no es ni fácil ni única, entre otras cosas, por la singularidad de nuestra tarea; las particularidades e idiosincrasias de las distintas instituciones en donde nos desempeñamos, las nuevas tendencias pedagógicas y también, por nuestras propias circunstancias y limitaciones para trabajar con niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral en nuestras clases de Educación Física.

          Palabras clave: Humanismo. Educación Física. Dislalia. Limitados físicos-motores. Parálisis cerebral.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 17, Nº 175, Diciembre de 2012. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    La manera de ver la vida, entenderla y actuar en ella reflejada en este trabajo es objetiva y perfectamente acorde con la naturaleza humana, al tratar de hacer reflexiones sobre la importancia del tratamiento humano que se le debe dar a los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos motores con parálisis cerebral desde las clases de Educación Física en la Educación Especial ya que da provechos palpables y una vida más plena, sana y feliz al niño. Por lo que su enseñanza se logra mediante estímulos positivos, sin uso alguno de castigos, amenazas ni humillaciones.

    La formación de estos niños será deficiente si no incluye la adquisición funcional más completa posible de, al menos, las primeras consideraciones del humanismo donde:

  • Cada ser humano es una criatura fabulosa.

  • El ser humano es tanto naturaleza como formación.

  • La humanidad es como un superorganismo del que somos parte.

  • La relación y cooperación humanas plenas son requeridas para el mejor funcionamiento y mayor bienestar del ser humano.

    Compartimos el criterio de que en estas temáticas no existen las respuestas terminantes y todos los planteamientos que nos podamos hacer redundarán en cuestionamientos que indefectiblemente optimizarán nuestras prácticas. Partimos de la premisa que considera, en principio, que los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral son singulares y producto de nuestra sociedad y en este contexto, al aprendizaje como un proceso complejo y multifacético, impregnado de diversos aspectos de los cuales el que está referido a su dimensión axiológica no es menor, en todo caso, es igual de importante como los referidos a lo epistemológico y lo procedimental.

    Consideramos pertinente abordar, aunque sea someramente, algunos conceptos antropológicos que nos permitan ilustrar lo que sostenemos, en este sentido, la categoría de sujeto como persona es el estadio más elevado al que se puede acceder luego de soslayar con éxito la individualidad. Consideramos que el hombre pasa de individuo a persona cuando se reconoce como algo complejo y no sólo como un ente de constitución biológica, ya que el hombre es el único ser que reconoce su propia existencia, por lo tanto puede crear y recrear valores que orienten sus acciones hacia ella. En definitiva, el término persona es mucho más abarcador, incluyente y representativo de lo humano, que el de individuo, porque implica, entre otras cosas, la idea de un yo que es la conciencia de sí mismo y de los demás.

    Está prácticamente fuera de discusión considerar a los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral como un “ser” que es producto de una construcción ínter vincular, en donde nosotros nos vamos conociendo y relacionando con los “otros”. Esos “otros” son los que cuando nacemos nos encauzan y sumergen en un mundo simbólico con determinadas pautas culturales que fueron construyendo desde siempre, para que a partir de ellas, entendamos, interpretemos y hasta modifiquemos la realidad que nos toca vivir y que en definitiva nos termina identificando, es decir, el individuo sólo puede ser entendido como parte de la sociedad a la cual pertenece y que esa sociedad sólo puede ser comprendida sobre la base de las interrelaciones de los individuos que la constituyen.

    Este tema, de la inter subjetividad y de cómo voy construyendo mi personalidad en interacción con los otros junto a la cultura de mi época, no es novedoso, por el contrario, está presente en las ciencias sociales desde los clásicos griegos y su concepción del hombre, donde la Educación Física cumple a la perfección con uno de los puntos más importantes de la tarea educativa de la personalidad que es ir dotando al niño de la conciencia realista de sus limitaciones sin una represión excesiva. Considera al niño diagnosticado con dislalia y limitado físico-motor diagnosticados con parálisis cerebral como un ser activo que utiliza todas sus capacidades motrices, cognitivas y perceptivas para alcanzar una solución.

    La Educación Física en la Educación Especial ofrece en sus contenidos el juego para alcanzar sus objetivos, el niño pasa del juego al deporte sin casi notarse, es decir, de una forma natural porque ellos mismos se imponen las normas y reglas sencillas que tienen que respetar y porque surge en ellos una necesidad de medirse con la naturaleza, con ellos mismos y con los demás, para superarse y valorarse.

Desarrollo

    Para los que nos desempeñamos en el ámbito de la Educación Física en la Educación Especial, este tópico no nos puede ser indiferente porque la actividad pedagógica es y debe seguir siendo una actividad netamente humana dirigida a la concientización y obtención de justicia, porque los profesores somos y tenemos que seguir siendo intelectuales críticos de nuestra sociedad, porque sólo nuestra dimensión humana impedirá que nos enajenemos y con esa actitud seamos, aunque de manera involuntaria, funcionales a los intereses políticos, económicos y sociales minoritarios e impopulares.

    Asimismo y más contemporáneamente, desde la filosofía humanista, se sostiene que el hombre necesita hacer y construir su existencia en compañía de sus pares, más precisamente, desde la antropología cultural se procura identificar la ”esencia” que nos distingue y que nos caracteriza como seres complejos, multidimensionales, espirituales, racionales, impulsivos, misteriosos e impredecibles.

    Las características humanas podrían ser muchas más, pero sería inabarcable y hasta improcedente tratar de contemplarlas a todas, es más, la selección no fue azarosa, por el contrario, pretende explicitar el mayor pluralismo filosófico. Por otro lado, desde lo pedagógico, Jean Piaget también condicionó la eficacia del desarrollo cognoscitivo y graduado a una ineludible relación social. En este sentido, el profesor de Educación Física de la Educación Especial se posiciona en el proceso de interrelación pedagógica, como orientador, proveyendo al niño de situaciones complejas que estimulen el proceso de resolución de las mismas y por ende su aprendizaje en dependencia de sus necesidades educativas.

    Los profesores de Educación Física en la Educación Especial deben aprovechar cada oportunidad para usar, mostrar y hacer asimilar estas consideraciones al trabajar con los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral.

    Deben destacar el gran valor de las habilidades y virtudes humanas más simples; así como dirigir la atención hacia la belleza y las capacidades afectivas del ser humano, sin olvidar la importancia de la Educación Física en la Educación Especial la que se convierte en un eficaz instrumento de la pedagogía, por cuanto ayuda a desarrollar las cualidades básicas del niño como unidad biopsicosocial que contribuye al accionar educativo con sus fundamentos científicos y sus vínculos interdisciplinarios apoyándose entonces en la filosofía, la psicología, la biología, la logopedia, la fisiatría etc.

    Tiene una acción determinante en la conservación y desarrollo de la salud en cuanto ayuda al niño a ajustar pertinentemente las reacciones y comportamientos a las condiciones del mundo exterior. Específicamente, en el niño diagnosticado con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral, ayuda a sobrellevar las agresiones propias de la vida cotidiana y del medio, a afrontar el presente y el futuro con una actitud positiva.

    Promueve y facilita a estos niños el alcanzar a comprender su propio cuerpo, sus posibilidades, a conocer y dominar un número variado de actividades corporales y deportivas, de modo que en el futuro pueda escoger las más convenientes para su desarrollo y recreación personal, mejorando a su vez su calidad de vida por medio del enriquecimiento y disfrute personal y la relación con los demás, enseñar a apreciar las cualidades propias y a apreciar las de los otros niños como nuestras.

    Recordar que todas las habilidades humanas requieren esfuerzos para su adquisición y desarrollo, demostrar que incluso se puede hacer que esos esfuerzos no sean penosos mediante entrenamiento y adquisición de hábitos. Recordar que cada uno tiene entre sus obligaciones propiciar la formación y el desarrollo del compañero, comenzando por la descendencia propia.

    El trabajo responsable, graduado al nivel del educando, es un gran ejercicio formativo a toda edad. Ayuda a adquirir las habilidades, capacidades físicas, constancia y responsabilidad. La ejercitación correcta en el trabajo responsable desde la clase de Educación Física en la Educación Especial prepara al niño para su vida futura pese a sus limitaciones. Hay que enseñar a apreciar y enorgullecerse de las capacidades humanas de hasta el individuo más remoto. Enseñar a disfrutar los éxitos y sufrir las desventuras de hasta ese más remoto individuo. Porque cada individuo es uno de nosotros. Desterrar todo asomo de los bajos sentimientos de la envidia, enseñar a romper todo antagonismo por diferencias étnicas o culturales o limitaciones físicas o psíquicas.

    Hay que mostrar la superioridad de la plena colaboración humana, dejar atrás la primitiva regla de dar lo menos posible a cambio de lo más que se pueda sacar, desarrollar la máxima capacidad propia y usarla para generar lo mejor y lo más que se pueda, como fuente de satisfacción y como única vía para tarde o temprano recibir nosotros y nuestros seres más próximos los frutos de las máximas capacidades de la mayoría de los demás.

    Además de los objetivos básicos esbozados anteriormente, hay gran número de rasgos de la personalidad e interpretaciones de las experiencias de la vida que debemos inducir para tener seres humanos más plenos. A continuación son tratados algunos de esos rasgos e interpretaciones que son muy importantes.

    Junto con el aprecio por las contribuciones del resto de la humanidad a la vida de cada individuo, hay que promover en el niño diagnosticado con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral el aprecio por el resto de la naturaleza partiendo de que esta es un insondable cofre de maravillas, de las que el ser humano es sólo la más elaborada. No debía ser difícil motivar a la admiración y preocupación por las estructuras y criaturas que nos rodean haciendo la vida posible y placentera. Desde la germinación de una semilla o la gestación de un bebé, hasta el estudio del espacio cósmico, presentan interminables facetas de conocimiento, fascinantes y estimulantes para el niño. Sobre todo si son presentadas de forma clara, completa y con tanta participación real como sea posible desde las clases de Educación Física.

    No debe ser difícil enseñar a apreciar y disfrutar con dimensiones más completas una fruta hermosa y olorosa, que se va a degustar, o la brisa estimulante que nos viene de un palmar. Debe desarrollarse la capacidad para el conocimiento racional. Esclarecer que imaginar el origen de un fenómeno puede ser un buen punto de partida para investigar y comprobar, pero que nunca basta para establecerlo como el real origen. Contentar con el conocimiento progresivo de las cosas; porque debe uno enfocar la atención en aprovechar lo que ya se conoce y no inquietarse por lo desconocido. Advertir que no es necesariamente cierto lo que mucha o toda la gente crea, como nuestros instintos de grupo pueden indicarnos; porque fácilmente mucha o toda la gente puede estar equivocada.

    Tratar de habituar en lo posible a manejar números grandes, como en distancias y tiempos largos. Mostrar que hay distancias inalcanzables, pero que eso no es ninguna tragedia, por lo tanto que hay por hacer en las alcanzables. Mostrar que una montaña puede moverse y a un animal salirle alas o crecerle el cerebro, cuando pasa suficiente tiempo. Esclarecer los conceptos de posibilidad y probabilidad, con sus consecuencias para tomar decisiones y que sus limitaciones no son impedimentos para alcanzar las metas que se planteen que pueden vivir y aportar a la sociedad pese a sus limitaciones ya sea la dislalia o la limitación físico motora.

    Dar a conocer el propio cuerpo como una máquina hipercompleja, formada por membranas, fluidos, conductos y corrientes eléctricas. Hacer concebir que a partir de componentes simples en números y disposiciones gigantescos, se consiguen seres del nivel humano. Hacer conocer y ganar confianza en las capacidades del cuerpo para resistir maltratos y para sanar. Que la Educación Física se convierta en el vehículo para fortalecer no solo el cuerpo y la mente sino que sea la vía propicia para ayudarlos a superar sus limitaciones.

    Que vayan asimilando y dominando, según sus edades, los fenómenos y emociones extremas de la vida, por ser todos perfectamente normales y necesarios. Enseñarlos a usar su capacidad intelectual y física para sobreponerse a instintos primitivos y reflejos inconscientemente adquiridos, cuando es necesario. Reprimiendo y desarticulando unos y encausando otros que pueden ser fuentes de una vida más placentera y sana. Mostrarles cómo es posible, por ejemplo, controlar la suceptibilidad a afectarse por fracasos y errores. Cómo el entrenamiento para ello comienza por dejar de afectarse emotivamente por fallos simples, como el deslizamiento de un objeto de las manos. Así como evitar el reflejo simétrico de exaltarse por cualquier cosa que sale bien. Que consideren siempre que lo normal en la vida es ser feliz y que las cosas salgan bien y que pese a sus limitaciones ellos pueden realizar cualquier tarea que se propongan aunque eso conlleve a realizar un esfuerzo adicional, pero siempre con la convicción de que es posible.

    Enseñarlos a disfrutar y aprovechar de forma polifacética espectáculos como la gimnasia, en éste se pueden apreciar ejemplos excepcionales de capacidad física, belleza y expresión artística, que podemos disfrutar con orgullo como muestras de lo que somos y de lo que somos capaces de hacer. Pero hay más, se puede apreciar e imitar la personalidad de esos artistas-atletas, capaces de concentrarse en ejercicios con tan alta probabilidad de fallos frente a miles de personas, apreciar e imitar su capacidad para recuperarse inmediatamente luego de sus caídas, ejercicio que el espectador puede comenzar no sobresaltándose, y uniéndose al atleta en su aplomo, ante los fallos que comparte con él.

    Hay que enseñar a apreciar las enormes ventajas y satisfacciones que provienen de la sociedad, la convivencia social y las relaciones humanas desde nuestras clases de Educación Física, que vean la sociedad como el complemento imprescindible que es de la naturaleza humana, sin el cual muy pocos podrían sobrevivir, pero cuyas conveniencias y posibilidades van mucho más allá de la supervivencia. Mostrarles que la sociedad puede y tiene que ser un acuerdo de todos para el bien y progreso de todos. Que los problemas sociales y el tratamiento al que son sometidas algunas personas con limitaciones físicas e intelectuales ocurren sobre todo porque algunos no tuvieron la formación integral que ellos están teniendo y que todos estos problemas pueden ser resueltos de forma civilizada. Que es ilegítimo y degradante ingeniarse para participar con provecho de esos problemas, o intentar establecerse en islas protegidas de los mismos.

    Enseñarles que la sociedad, en la medida de sus posibilidades, debe ayudar al individuo, pero no tiene que hacerlo. El punto de partida para el individuo entender su relación con la sociedad debe ser imaginarse él solo frente a la naturaleza, luego comparar con tal situación la gran ventaja de que la institución social ha sido desarrollada, para conveniencia mutua. Los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores diagnosticados con parálisis cerebral deben aprender a asociarse, a tomar decisiones y actuar en común. Sin caudillos, sino con coordinadores electos por ellos, que sólo ejercen uno de los oficios requeridos en su sociedad.

    Deben aprender a cultivar sus propias ideas, a sostenerlas siempre que verdaderamente crean son mejores que las de los demás y a desecharlas sin vacilar cada vez que se reconozcan equivocados. Aprender a tener confianza en su personalidad y en su valor aun en casos extremos en que no sean comprendidos o, incluso, cuando se han equivocado. Aprender a respetar sinceramente las ideas ajenas aunque no las compartan, aquí el profesor de Educación Física debe ser capaz de a través de la actividad física que se planifique en cada clase realizar acciones que ayuden a lograr estos objetivos en estos niños.

    Cuando se enseñan los conceptos humanistas, es fácil guiar hacia relaciones humanas de calidad y profundidad supremas. A aprender a disfrutar y aprovechar lo tanto que tenemos todos para cada uno, o, al menos ocasionalmente, conversar de forma pausada y relajada, con voz firme y clara, mirándose a los ojos, para lograr la más íntima interacción afectiva e intelectual. También a estar en guardia y dar tratamiento adecuado al sinnúmero de niños, carentes todavía de una buena formación, que pueden ser muy dañinos de múltiples formas. Debemos tratarlos con respeto, nunca con lastima pues tienen limitaciones que no lo excluyen de ser un ente biopsicosocial que vive en nuestra sociedad de la que forman parte e interactúan con ella.

    Una relación degradante común, contra la cual hay que preparar al niño diagnosticado con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral, es la de manipulación de unos individuos por otros. Si no se cuenta con una concepción clara y sólida sobre la vida y las relaciones humanas, se puede ser víctima de personas que han desarrollado capacidades para influenciar a otros. Éstos hacen uso de debilidades emotivas y necesidades de difícil solución del niño, para arrastrarlo a dejarse controlar o a tomar decisiones, con una u otra finalidad de los primeros. Son fenómenos ancestrales en la convivencia humana, que difícilmente pueden ser justificados como tolerables o generadores de algún beneficio.

    Para el niño diagnosticado con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral la figura del profesor es frecuentemente vista como autoritaria y restrictiva. Con razón, porque tales actitudes del profesor son inevitables cuando se trata de niños con limitaciones. La realidad innegable es que los niños no tienen manera de saber espontáneamente todo lo que les conviene. No tenemos otra alternativa que enseñárselo nosotros, haciendo que lo aprendan. Lo que no significa de manera alguna degradarlos ni humillarlos y lo que incluye, como parte de una buena educación, su gradual libertad en la toma de sus decisiones según se convierten en adultos, para pasar a ser nuestros iguales. La autoridad sobre los niños, aunque nos sobrecargue en esta época tan llena de tensiones, es una ineludible obligación nuestra, donde el profesor de Educación Física debe sentirse responsable de tarea social para en conjunto con el colectivo de profesores de la Educación Especial lograr la formación integrar de estos niños.

    Un componente que no puede faltar en la Educación Especial es el amor, los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral tienen que sentir que cada uno de ellos, aunque no fuera nuestro hijo, es también nuestro, saber que ellos y nosotros estamos, con diferentes papeles, participando en una tarea crucial para toda la humanidad, que es su educación. Cuando estos conceptos están bien establecidos, no hay severidad hacia ellos que no trasluzca, también, nuestro amor.

    La impartición de las enseñanzas anteriores tiene una seria dificultad, éstas pretenden dar una formación que, en su tiempo, en muchos casos, no hubimos de adquirir nosotros mismos, eso es parte de las complejidades de la misión fundamental que nos toca como educadores, si es que realmente lo somos: el progreso humano. Tenemos literalmente que hacer a nuestros profesores de Educación Física mejores que nosotros mismos. Para ello no hay otro camino que el de meditar, intercambiar y ejercitar en nuestras vidas conceptos avanzados, como los vistos y otros, o sea, comenzar por mejorarnos nosotros mismos como profesionales y como seres humanos sin minimizar nuestra labor como profesor de Educación Física. El primer requisito para la efectividad del educador, en su humanista misión, es creer de verdad, en sus educandos, es creer de verdad en el ser humano.

    En este mismo sentido, la pedagogía latinoamericana con uno de sus máximos exponentes, cuestionó severamente a la concepción tradicional de la educación, por la cual, se cosificaba al alumno relegándolo absolutamente de la relación de aprendizaje sosteniéndose: “Una concepción tal de la educación hace del educando un sujeto pasivo y de adaptación”(...) “Nadie educa a nadie”(...) “Tampoco nadie se educa solo”(...) “Los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo”(...)”Exigiendo una permanente postura reflexiva, crítica y transformadora.”

    Tampoco nos pueden ser indiferentes los conceptos psicológicos de interaccionismo simbólico y del “otro” significativo, entendiéndolo, por lo menos, como la sensibilidad que todos experimentamos ante las opiniones de los demás. No sólo actuamos de acuerdo a nuestros intereses, sino que además, ponderamos las expectativas del “otro” y procuramos obtener su aprobación. Esta situación se da comúnmente cuando dialogamos con nuestros niños, por eso no los podemos subestimar. Esta actitud ciertamente se erige en reflexiva, porque estimulamos con ella no sólo la “aprehensión” de los conocimientos específicos a cada área y materia sino y por sobre todas las cosas, porque también promovemos con ella la discusión sobre su pertinencia y conveniencia. Sin ese espacio, el del diálogo educativo, la relación pedagógica se torna autoritaria y verticalista. Fortalecemos así, la dimensión ética y ciudadana que todo conocimiento debe tener.

    En definitiva, los diálogos educativos nos permiten darle sentido a nuestras enseñanzas, porque sólo dialogamos con quienes consideramos interlocutores válidos. Este hecho no es menor, por el contrario, es toda una declaración pedagógica y didáctica que pone en el centro de la escena al sujeto alumno. Recordemos que la cultura es una construcción social y que en ella, nuestros alumnos siempre tienen algo que decir y aportar pese a su limitación. Si bien los diálogos educativos son uno de los recursos para llevar adelante nuestra tarea, tampoco debemos perder de vista que la vigencia de su pertinencia sola se mantendrá en la medida en que los contemplemos en nuestros espacios desde las clases de Educación Física.

    Por último y no menos importante, es considerar al “otro”, mi alumno, como a mi prójimo-próximo, en todo caso, este último juicio, más metafísico teológico que filosófico, también nos emparenta y nos ubica en un plano relacional simétrico en donde el diálogo se nos presenta como un imperativo con el niño diagnosticado con dislalia y limitado físico-motor con parálisis cerebral.

Conclusiones

    Aunque sigamos poniendo en duda la importancia del aspecto humano en la relación educativa es por lo menos inapropiada. Que el profesionalismo docente no se desarrolle en desmedro de nuestra humana profesionalidad. Y como sostiene la canción del uruguayo Jorge Drexel: “Cada uno da lo que recibe / Luego recibe lo que da / Nada es más simple / No hay otra norma / Nada se pierde / Todo se transforma / Todo se transforma...” En definitiva, como en tantas otras cosas sólo se trata de ser más humanos con los niños diagnosticados con dislalia y limitados físicos-motores con parálisis cerebral en nuestras clases de Educación Física.

Bibliografía

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