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La dislalia y su compensación en niños de primer grado. Un acercamiento a la temática de incalculable valor desde las clases de Educación Física

 

*Lic. en Educación. Especialidad Biología. Master en Ciencias de la Educación Superior

Master en Actividad Física en la Comunidad. Profesora Asistente

de la Facultad de Cultura Física de Guantánamo

**Lic. en Cultura Física. Vicedecano Docente

Profesor Auxiliar de la Facultad de Cultura Física de Camagüey

***Lic. en Educación Especial. Master en Trabajo Social. Master en Investigación Educativa

Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular del Centro de Estudios Pedagógicos

de la Cultura Física y el Deporte. Facultad de Cultura Física de Camagüey

****Lic. en Educación Especial. Master en Investigación Educativa. Doctora

en Ciencias Pedagógicas. Directora del Centro de Diagnóstico y Orientación

Profesor Auxiliar de la Universidad de Ciencias Pedagógicas José Martí. Camagüey

MSc. Llilyan Serrano Hernández*

Lic. Ángel Lorenzo Calzado**

Dr.C. Ángel Luis Gómez Cardoso***

Dra.C. Olga Lidia Núñez Rodríguez****

barny@enet.cu

(Cuba)

 

 

 

 

Resumen

          El presente artículo toma en cuenta algunas consideraciones relativas a las dislalias y su compensación en la población escolar de primer grado de la enseñanza primaria.

          Palabras clave: Dislalias. Compensación. Comunicación. Trastornos de la comunicación.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 17, Nº 175, Diciembre de 2012. http://www.efdeportes.com/

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Introducción

    Los trastornos en la comunicación son tan antiguos como el surgimiento de ésta. La necesidad que tuvieron los hombres de comunicarse en el proceso de producción de alimentos ofreció otras posibilidades en sus relaciones. La propia evolución de las estructuras, no solo corticales sino periféricas, fueron garantizando, junto a las relaciones sociales, el perfeccionamiento de una poderosa herramienta: el lenguaje.

    Con la aparición de la palabra articulada se acentúo la diferencia en la escala evolutiva y el hombre logro dominar al resto de los animales. El desarrollo de los tres canales de la comunicación: lenguaje, habla y voz son el resultado de largos períodos de evolución filogenética. El lenguaje tiene su concreción en la palabra articulada, el funcionamiento coordinado de los labios, lengua, dientes y velo del paladar aseguran la producción del enunciado verbal.

    Según Ramos (2011) la articulación se refiere a los sonidos del habla que se producen para formar las palabras del lenguaje. Los instrumentos de la articulación son: los labios, la lengua, los dientes, las mandíbulas y el paladar. El habla se articula mediante la interrupción o modelación de los flujos de aire, vocalizadores y no vocalizadores, a través del movimiento de la lengua, los labios, la mandíbula inferior y el paladar.

    El desarrollo de la articulación correcta es “…un proceso gradual que empieza en la infancia y continúa hasta el séptimo u octavo año del niño” (Lynn, 2010). El estudio de las desviaciones en la articulación de los fonemas ha ocupado a numerosos e importantes especialistas desde épocas remotas.

    Como parte de las alteraciones de la articulación, las dislalias son los trastornos que aparecen en los niños con mayor frecuencia y de forma más variada; de ahí la imperiosa necesidad del abordaje de esta temática

Desarrollo

    El término dislalia proviene de los vocablos griegos dis-dificultad y lalaein-habla. Ha sido interpretada de diferentes maneras por los investigadores, a lo largo del desarrollo histórico de la ciencia logopédica. En sus inicios se conoció como dislabia; ella agrupaba a todos los trastornos en la articulación.

    En los años 30 del siglo XX el doctor suizo Schultzes introdujo el término dislalia, para diferenciarlo de la alalia (ausencia de lenguaje); con posterioridad los estudios desarrollados por Kussmaul (1879), Berkan (1892), Gutzman (1924), Liebmann (1924), Froschels (1928), y otros permitieron que llegara hasta nuestros días el término dislalia para definir aquellos trastornos en la articulación de los fonemas sin otra manifestación acompañante. (Figueredo, 1984).

    En un análisis de esta definición hay que destacar que se está refiriendo a las desviaciones que se producen en la realización sonora de los fonemas del idioma y apunta a la falta de manifestaciones acompañantes, para diferenciarla de otros trastornos en la articulación que sí manifiestan otros síntomas y le dan un carácter más complejo, en este caso están la disartria y la rinolalia.

    Diversos investigadores como Lokeshwar (2010), García (1995), Perelló (1981), López (1980) y Trilla (1973), abordan diferentes definiciones de dislalia pero todos concurren en que la dislalia es un trastorno de pronunciación de los sonidos del habla, su mecanismo etiopatogénico se asocia, generalmente, a factores funcionales y no afecta otros canales de la comunicación (léxico semántico y morfosintáctico).

    La dislalia, teóricamente, es una alteración funcional del habla, caracterizada por omisiones, sustituciones e inversiones de sonidos dentro de las palabras. Los niños presentan un retraso significativo, respecto a otros individuos de su edad, en la adquisición y maduración de los esquemas motrices del fonema y en la producción de la palabra. Para poder establecer los límites entre las desviaciones en la pronunciación y su comportamiento normal presupone establecer primeramente los períodos en que se asume la articulación de cada fonema del idioma, para a partir de las pautas establecidas reconocer el desarrollo alterado.

    Resulta una regularidad que los niños a los siete años generalmente ya han completado la pronunciación correcta de casi todos los fonemas del habla, el inicio del aprendizaje lectográfico requerirá que este proceso haya concluido entre los seis y siete años, por las implicaciones que los trastornos articulatorio tienen en el proceso de análisis acústico y motriz de la escritura. La articulación defectuosa es el síntoma fundamental, a través del cual se manifiesta la inmadurez funcional que presenta el niño diagnosticado con dislalia.

    La dislalia puede afectar a cualquier consonante o vocal. Puede presentarse el defecto referido a un solo fonema o a varios en número indeterminado, o afectar tan solo a la asociación de consonantes, cuando estas aparecen unidas en una sola silaba (directas dobles), omitiendo en este caso una de ellas.

    El lenguaje del niño diagnosticado con dislalia, si se extiende a muchos fonemas, puede llegar a hacerse ininteligible, por las desfiguraciones verbales que emplea continuamente, sin que necesariamente se afecte la fluidez de la expresión. La imposibilidad que tiene para realizar una pronunciación correcta la manifiesta con distintos síntomas o errores, como son: la sustitución, la distorsión, la omisión y la inserción.

Sustitución

    Se denomina sustitución al error de articulación en que un sonido correctamente emitido, es reemplazado por otro, dentro de la palabra, pero que no es el que procede. En unos casos, ante la imposibilidad que siente el niño para pronunciar una articulación concreta la sustituye por otra que le resulta más fácil y asequible, también se da por la dificultad en la percepción o en la discriminación auditiva donde el niño percibe el fonema tal como él lo emite. La sustitución puede darse al principio, en medio, o al final de la palabra. Por ejemplo: el fonema /r/ es sustituido por /d/ o por /g/, diciendo “quiedo” por “quiero”. Las sustituciones mas frecuentes que se pueden observar en los niños diagnosticados con dislalia son:

  • /l/, /g/, /d/ en lugar de /r/.

  • /z/ en lugar de /s/.

  • /t/ en lugar de /k/.

  • /b/ en lugar de /p/.

  • /g/ en lugar de /d/.

  • /l/ en lugar de /d/.

Distorsión

    Con frecuencia los niños diagnosticados con dislalia emiten sonidos de forma incorrecta o deformada, pudiéndose dar esta distorsión de manera mas o menos acusada. Esta alteración es debida a una imperfecta posición de los órganos de la articulación, a la falta de control de los movimientos que han de realizar o a la forma improcedente de salida del aire fonador, produciendo lateralizaciones o nasalizaciones incorrectas. Las distorsiones pueden ser personales, cada sujeto que presenta ese error manifiesta en ocasiones deformaciones muy particulares, que pueden llegar a ser chocantes o llamativas al oído de los demás, siendo en estos casos la forma que más afecta al sujeto que las padece, por la acogida que pueda tener en el entorno. La distorsión, junto con la sustitución, son los dos errores que con mayor frecuencia aparecen en la sintomatología de la dislalia.

Omisión

    Otro síntoma que se puede presentar ante la dificultad articulatoria es el de la omisión del fonema que no se sabe realizar. En unas ocasiones esta omisión afecta sólo a la consonante, por ejemplo dirá “apato” por “zapato”, pero también suelen omitir la silaba completa que contiene dicha consonante, como “camelo” por “caramelo”. Cuando se trata de silabas de consonantes dobles, trabadas o sinfones, es frecuente la omisión de la consonante medial, bien porque el niño no sepa pronunciarla o aunque pueda articularla de forma aislada, por la dificultad que supone la emisión continuada de dos consonantes sin vocal intermedia. Otra emisión frecuente es la de las consonantes que aparecen en silabas inversas, especialmente si van al final de la palabra, aunque en otras posiciones logren pronunciarlas.

Inserción o adición

    En ocasiones, entre un sonido que le resulta difícil de articular, el niño intercala junto a él otro fonema que no corresponde a esa palabra y sin conseguir con ello salvar la dificultad, se convierte en un vicio de dicción. A este tipo de error es el que suele presentarse con menos frecuencia. (J. Barrena, 2011). En la interpretación de los factores causales de las dislalias es diverso pero casi todos concuerdan en el hecho de que la etiología puede tener un origen orgánico o funcional. La dislalia más común es debida a alteraciones funcionales de los órganos periféricos que intervienen en el acto de hablar, pero no son las únicas, se producen también por causas orgánicas, son conocidas como disglosia. Por ser las primeras más frecuentes es conveniente la detección en edades tempranas de los defectos de articulación en aras de potenciar el trabajo preventivo.

    Las causas que originan los trastornos de la articulación son múltiples y variadas. En la dislalia funcional pueden intervenir varias causas que determinan el trastorno: retardo en el desarrollo psicomotor, torpeza de movimientos en aquellos órganos del aparato fonador (lengua, labios, etc.), presencia de frenillo lingual corto, deficiencias en la percepción espacio-temporal, dificultades en la comprensión y discriminación auditiva de fonemas sin existir ninguna lesión auditiva especifica, esta está referida a las insuficiencias en el desarrollo de la audición fonemática.

    Los trastornos psicológicos producidos por factores ambientales adversos inciden negativamente pudiendo llegar a bloquear la capacidad articulatoria de los niños, así como la articulación defectuosa de las personas que viven con él constituyendo un modelo de imitación que produce un aprendizaje defectuoso en el niño. Ciertos factores hereditarios también suelen provocar la dislalia, actuando como elemento facilitadores. Así mismo, la deficiencia mental, generalmente, produce también dislalia funcional, esta dificultad tiene una relación directa con el débil funcionamiento de los analizadores.

    Para muchos autores las deficiencias auditivas son causa importante en la aparición de los trastornos articulatorios, si no se perciben correctamente las particularidades acústicas de los fonemas, no se puede asumir el valor semántico que estos trasladan en la palabra, se dificulta la comprensión de la expresión ajena y resulta difícil estructurar el programa motor si no hay claridad en las unidades fonológicas que definen la palabra.

    En el origen de los trastornos articulatorios otro factor importante son los de carácter orgánico (disglosia), debidas a malformaciones de los órganos que intervienen en el habla. Estas anomalías se localizan en el paladar, dientes, lengua, fosas nasales, maxilares, labios, etc. Los más frecuentes suelen ser la fisura del paladar y labio leporino, que devienen en un trastorno más complejo denominado rinolalia.

    Las dislalias son el principal motivo de referencia para muchos logopedas, sobre todo de sujetos con edades comprendidas entre los cuatros y los diez años. La causa de estos errores puede ser: una dificultad práxica en la precisión, en la combinación o en la secuenciación de los movimientos articulatorios. Una dificultad discriminativa de los patrones fonológicos o de los sonidos que caracterizan los fonemas y los diferencian entre sí. Un trastorno afectivo o emocional, principalmente caracterizado por la persistencia de una actitud propia de un niño más pequeño o una combinación de los puntos anteriores. Es conveniente destacar que la dislalia es el trastorno de la comunicación que menos afecta o repercute en el desarrollo de la personalidad del niño afectado, no obstante se aprecian determinadas particularidades en el orden psicológico y pedagógico que dificultan sus relaciones interpersonales y su aprendizaje escolar.

Particularidades psicológicas y pedagógicas de los niños diagnosticados con dislalia

    La palabra articulada es el vehículo del pensamiento para las relaciones sociales y para el aprendizaje, cuando se presentan desviaciones en la realización correcta de los fonemas que forman las palabras se producen reacciones en el sujeto que responden a la repercusión que tales alteraciones ocasionan en el núcleo de las relaciones sociales de éste, sus motivos. En general, entre las edades de cuatro a seis años, el niño no se da cuenta de su defecto y cree firmemente que habla bien. Es aproximadamente hacia los siete años cuando empieza a reconocer su problema por dos vías: experiencia personal del lenguaje y las risas, chistes y comentarios que suscita su forma de hablar antes las personas que le rodean (Barrera, 2011). En la etapa de escolaridad obligatoria, al iniciarse la educación primaria, el mantener el diagnóstico de dislalia le va a suponer una gran dificultad, tanto para el proceso de aprendizaje como para su integración social con los compañeros.

    En el proceso de aprendizaje, la articulación defectuosa, puede favorecer la aparición de problemas y confusiones en la lecto-escritura, ya que en ocasiones existen causas comunes en las alteraciones del lenguaje hablado y el escrito, como son las dificultades de percepción y de discriminación auditiva. Todo ello va a llevar al niño a una disminución en su rendimiento escolar, quedando por debajo de lo que le correspondería en relación con su capacidad. Las conocidas disgrafías y dislexias acústicas sensoriales tienen su base en alteraciones dislálicas de origen sensorial.

    Por otra parte, una articulación defectuosa también puede propiciar situaciones de inhibición y de aislamiento, bloqueándose su socialización e integración en el grupo. Esto puede desencadenar un rechazo a todo el proceso escolar, con repercusiones negativas para su futuro. Ante las consecuencias que la dislalia puede tener en el proceso escolar del sujeto que la padece, se hace necesaria su corrección antes de que se hagan sentir sus efectos en este ámbito (Barrera, 2011).

    Por esta situación puede tener una reacción de frustración, manifestándose en forma de agresividad. Otra forma es el retraimiento y timidez, en estos casos evitara todos los contactos y posibilidades de relacionarse con los demás. Cuando el niño en esta situación escolar presenta este defecto de articulación, supone, por lo general, una incapacidad para su integración social en el grupo y para conseguir un rendimiento en proporción a su capacidad, fundamental para la adquisición del lenguaje oral y de la lecto-escritura.

    Un trastorno del desarrollo del lenguaje articulado también puede crear reacciones familiares desajustadas por falta de aceptación del problema, ante esta situación las reacciones de los menores dependen de la forma en que son asumidas sus dificultades articulatorias por la familia, el rechazo a la comunicación hasta llegar al mutismo, es una reacción común generada por risas y burlas que hieren su autoestima; la indiferencia ante situaciones comunicativas familiares que van condicionando el surgimiento de una forma más compleja de desviación (los retrasos del lenguaje) que abarcaran no solo el componente fonético sino el léxico semántico y morfosintáctico.

    Las reacciones desajustadas de la familia ante las dislalias en etapas muy tempranas del desarrollo infantil se justifican a partir del desconocimiento que las mismas poseen sobre el origen fisiológico de éstas. Su falta de preparación les hace desconocer la superación de las mismas en un período madurativo superior, que generalmente pasa sin dejar secuelas en los niños. Ante la persistencia de las desviaciones articulatorias en aquellas edades en las que deben haber sido resueltas por el propio proceso madurativo, los padres deben procurar la asistencia especializada que los oriente en las acciones a desarrollar para corregirlas.

    La personalidad del niño diagnosticado con dislalia varía en dependencia de los factores causales que generan la alteración, los problemas de origen orgánico requieren de una atención más esmerada por parte de los padres que deben procurar la investigación y el tratamiento oportuno por los especialistas responsables de su solución (ortodónsico, quirúrgico, fonoaudiológico), de no ser resuelta la situación las reacciones de los sujetos varia en dependencia de cómo afecte el daño orgánico, no solo la pronunciación sino la manifestación armónica de los órganos que participan en el acto fono articulatorio y que dan la imagen física del interlocutor, pero estos son los casos menos comunes.

    Ante estos, en las edades tempranas, los sujetos no son totalmente conscientes del impacto social que tienen sus desviaciones, con los años hay una actitud critica ante estas dificultades y las reacciones varían de un caso a otro, no sólo por los trastornos y la edad, sino también por el sexo, las hembras, en la adolescencia se retraen con mayor frecuencia y evitan las burlas de sus colectivos escolares, ya para la juventud el problema se asume con otra responsabilidad y tiene una importante implicación en las decisiones profesionales que deben ser adoptadas.

El tratamiento de las dislalias bajo los enfoques médico, psicológico, pedagógico y lingüístico

    El tratamiento de las dislalias no siempre ha sido el mismo, se ha ido perfeccionando y enriqueciendo a partir de los estudios de las diferentes escuelas. Las primeras acciones correctivas tuvieron una orientación puramente biologicista, el tratamiento se dirigía a la solución de los problemas orgánicos, sin tomar en consideración las implicaciones de otras esferas de la personalidad. El enfoque clínico se sustentaba en la orientación médica que poseía el tratamiento logopédico en esa etapa, la Escuela Alemana conducía las principales acciones en torno a la atención logofoniátrica.

    Con posterioridad la Escuela Vienesa de Logopedia y Foniatría profundizó en los mecanismos fisiológicos de las desviaciones y en los orígenes funcionales de muchas de las alteraciones, se incorporaron al tratamiento los ejercicios para el reajuste funcional que aseguran en el proceso correctivo la confirmación de los estereotipos dinámicos. El tratamiento continúo orientándose clínicamente. Los estudios que desarrolló la psicología en relación con el carácter mediador del lenguaje con respecto a los procesos psicológicos y la influencia de las desviaciones comunicativas en la conducta del sujeto, hacen que se incorporen al tratamiento recursos psicoterapéuticos que permitirían influir positivamente sobre la psiquis de los niños afectados.

    En la actividad correctiva a partir de 1900 se trabaja la educación sensoperceptiva, se aplicaban los procedimientos de aprendizaje de palabras, expresiones, preguntas, oraciones y diálogos, siguiendo el método analítico, sintético y el condicionamiento de Pavlov al inhibir el patrón incorrecto de pronunciación a partir de ejercicios funcionales de lengua, labio, paladar para instaurar los sonidos y la repetición mecánica de silabas, palabras y oraciones, hasta llegar a automatizarlo en la cadena hablada, lo que sin lugar a dudas resolvió la reeducación del habla y la voz, pero no la del lenguaje como actividad psíquica superior. En este período prevaleció un enfoque funcionalista conductista y psicodinámico que caracterizo la Logopedia desde 1900 hasta prácticamente la década del 70, particularmente en Cuba.

    Esta dirección en el tratamiento, a pesar de ser renovada tiene como limitación que al potenciar el desarrollo de un solo componente de la comunicación, sin tomar en consideración las interrelaciones que se producen entre los medios funcionales de la lengua, trae como consecuencia que no se de atención al lenguaje como un todo y puedan persistir síntomas que evidencien el subdesarrollo de otros componentes. No se tomó en cuenta el principio del sistema de la Lingüística que plantea la unidad e interrelación entre los componentes del lenguaje comunes a cualquier idioma.

    En la práctica logopédica este principio exige que se tenga en cuenta, no cada componente del lenguaje como una categoría independiente, sino el lenguaje como un complejo sistema cuyos componentes se relacionan e interrelacionan en lo dinámico de su desarrollo. Un trastorno de pronunciación en dependencia de su severidad puede influir en el desarrollo de los componentes léxico y gramatical.

    Las técnicas y procedimientos que se seleccionan para la labor correctiva-compensatoria-estimuladora deben ser interesantes, de forma tal que originen en el niño la necesidad de hablar y participar activamente. Se plantea que la forma más conveniente de organización de la atención debe ser la grupal o colectiva, esto no excluye la necesidad de la variante individual en determinados sujetos. Las terapias artísticas, (expresión corporal, rítmica logopédica, narración oral, psicoterapia y otros), son altamente emotivas, propician la comunicación y un excelente estado emocional en los niños, si se tiene en cuenta que puede existir desmotivación verbal, retardos en el desarrollo del lenguaje, pérdida del lenguaje, así como su ausencia.

    El profesor de EFE como mediador del desarrollo a partir de un enfoque personológico, individualizado y menos autocrático, teniendo en cuenta la unidad entre lo cognitivo y lo afectivo en el proceso de educación de la personalidad, selecciona procedimientos y actividades que motiven al niño, que le produzcan placer al ejecutarlas, disminuyan los niveles de ansiedad ante la comunicación, además de propiciar esta. Para aquellos niños que estén incapacitados para la comunicaron oral, se deben buscar alternativas de comunicación no vocal según las necesidades educativas especiales de cada niño, que permitan desarrollar la capacidad de expresión aunque no sea lo que ontogenéticamente se da como regularidad, en el desarrollo del lenguaje oral.

    A la luz de la clasificación psicológica de los trastornos del lenguaje, desarrollada por especialistas de la antigua Unión Soviética, se orienta la intervención logopédica hacia los principios pedagógicos de estudio y el tratamiento de las diferentes desviaciones en la comunicación y el lenguaje. La formación de maestro logopedas permitió trasladar a las escuelas la atención especializada, que antes desarrollaban los médicos en clínicas y hospitales.

    El vinculo estrecho que hay entre el lenguaje y el aprendizaje se pusieron al servicio de la práctica logopédica, la corrección de las dislalias no sólo se dirigió a la detección de sus factores etiológicos y el tratamiento de sus síntomas, con énfasis en los ejercicios funcionales, sino que se vincularon contenidos de la psicología, la pedagogía y la lingüística orientando las acciones bajo un enfoque integral y con carácter de sistema.

    En este sentido el estudio y tratamiento de la dislalia tuvo su base en la determinación de su origen orgánico o funcional, su carácter simple o complejo, su manifestación motriz o sensorial, en dependencia de estos elementos su vínculo con el aprendizaje y con posibles repercusiones en la esfera afectiva volitiva. Bajo estas perspectivas el estudio y tratamiento de las dislalias formó parte de los principales problemas a resolver por la Pedagogía Especial y muy particularmente de su ciencia: la Logopedia.

    Actualmente la intervención logopédica en el mundo tiene varios enfoques: lingüístico, cognitivo, conductual, clínico,… el especialista en audición y lenguaje tiene a su disposición aportes teóricos de la lingüística como ciencia del lenguaje; de la psicología al ser el lenguaje una conducta eminentemente humana; de la medicina porque el lenguaje tiene una base neurológica, así como de los sistemas sensoriales visual y auditivo, etc. Además se ha de acudir a la pedagogía puesto que se está en la escuela y con niños en edad de formación. Teniendo en cuenta que la escuela es el escenario donde se lleva a cabo la intervención, se destacará el enfoque lingüístico.

    El objetivo general de preeducación no consiste en corregir fonemas, sino de enseñar fonemas nuevos. Una vez implantado un fonema hay que consolidarlo. Este es el aspecto más difícil del tratamiento. En esta etapa las personas que conviven en el entorno tienen la clave para la generalización del fonema aprendido, ya que pueden ayudar a que se articule bien en distintas situaciones. En el caso de los niños, los padres con un mínimo entrenamiento, deben ser los agentes directos en el trabajo correctivo compensatorio de las dislalias de sus hijos.

    Según Esperanza Collazo (2011), Jefa Nacional de los Servicios Logofoniátricos del Ministerio de Salud Publica de la República de Cuba, los tratamientos de la dislalia son efectivos: …” porque corrigen a tiempo las imperfecciones del habla. Consistente en ejercicios funcionales, con varias etapas en su ejecución, por lo que deben ser orientados siempre por el especialista”.

    Así lo indicó Maggiolo (2011), directora de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad de Chile, que el tratamiento de la dislalia consiste en una terapia orientada a la reorganización y coordinación de los movimientos de la lengua, además de una estimulación auditiva general y del sonido en el que el niño tiene dificultad. Y aunque los resultados dependerán de cada niño, se estima que en dos meses, la dislalia se supera. Desde estos puntos de vistas el tratamiento de la dislalia, se considera muy positivo, es un trastorno de fácil rehabilitación, mientras que la atención sea sistemática.

    Sobre este particular, el tratamiento desde una perspectiva educativa, se señaló que…”si preguntamos a cualquier profesor por los problemas de lenguaje de sus alumnos, en un gran porcentaje nos proponen errores articulatorios como los primeros y muchas veces los únicos. Hay que tener presente que para su detección no se precisa ser un profesional, basta con oír a los niños, pero a veces hay que dirigir la atención hacia la importancia de otros componentes del lenguaje como son la sintaxis (estructura de la frase), semántica (significado) y pragmática (uso del habla). (Olga Martínez Herrera, 2011).

    Es importante la intervención de las dislalias lo más pronto posible, porque el niño que “pronuncia mal” es considerado muchas veces retrasados en su entorno y es objeto de burlas por parte de sus compañeros. Esto afecta su desarrollo afectivo, porque se les escucha menos al no entendérsele y se tiene poco en cuenta el contenido de sus mensajes. Por otro lado, al comenzar el aprendizaje de la lecto-escritura el niño diagnosticado con dislalia presenta una serie de problemas en ésta, que difícilmente podrán ser solucionados sin una intervención logopédica que corrija sus errores articulatorios.

    Para facilitar la corrección conviene iniciarla lo más tempranamente posible, pues a medida que el niño avanza en edad aquella se hace más difícil, algo lógico puesto que el vocabulario del niño va aumentando con su instrucción y mayor experiencia, al mismo tiempo que para la corrección va disminuyendo la maleabilidad de sus órganos bucales (Florencia García De Ferreira, 2005). De esta forma queda claro que las perspectivas educativas en cuanto al tratamiento de la dislalia de los niños de la escuela primaria, los dos criterios indican que su rehabilitación, no sólo tiene que ser por un especialista, sino que también una atención que estimulará la corrección del lenguaje; es la que puede brindar el profesor de Educación Física, éste puede jugar un rol decisivo para la rehabilitación y prevención de la dislalia.

    El enfoque comunicativo actual que tiene el estudio, tratamiento y prevención de los trastornos obedece al enfoque clínico pedagógico de la comunicación humana en las formas de lenguaje oral y escrito, con prioridad en las instituciones preescolares y escolares, no solo de la enseñanza especial sino también de la general, con una orientación pedagógica hacia una logopedia más preventiva y comunitaria, que permita estimular todas las formas de comunicación y que las acciones salgan del contexto de la atención hospitalaria y escolar y llegue a la comunidad.

    La atención logopédica que se ha venido desarrollando en Cuba tiene como base teórico metodológica la teoría histórico-cultural, esta constituye su soporte esencial. En este sentido son de extraordinario valor los aportes de Vigostski relacionados con los períodos críticos del desarrollo, la relación entre el pensamiento y el lenguaje, la enseñanza como vía para el desarrollo, la unidad entre lo afectivo y lo cognitivo, el estudio filo y ontogenético del pensamiento y el lenguaje y la definición de las formas y funciones de este último, se enriqueció con los extraordinarios aportes de Luria.

    En la atención a las necesidades educativas especiales en el área de la comunicación se hace uso de los principios y categorías de la Psicología, la Pedagogía y la Didáctica General y Especial, sus métodos y medios de enseñanza han sido utilizados para investigar, corregir, compensar y prevenir las desviaciones en la comunicación. En los tiempos actuales se trabaja porque se utilicen en la actividad correctiva los ambientes más normalizados y facilitadotes de las relaciones interpersonales en diferentes contextos comunicativos. Hoy las acciones apuntan hacia la atención de las desviaciones en la comunicación en el contexto de la escuela regular, el triangulo interactivo familia-escuela-comunidad asegura una atención con calidad y ofrecen los recursos y las ayudas que necesitan los niños, entonces la corrección será idónea.

Bibliografía

  • Ramos, Eduardo (2001). Tesina sobre lenguaje. (Anatomía, Evolución, Teorías, Lenguaje y Pensamiento, Glosario). Universidad Nacional Autónoma de México. 2001.

  • Martínez, Olga (2011). Cuando nuestro hijo habla mal. http://www.centromedicopsicologico.com/logopedia.htm

  • Maggiolo, M. (2011). Dificultades en el habla: directo al fonoaudiólogo. http//www.padresok.com.

  • Collazo, Lázara Esperanza (2011). Dislalia. http://www.granma.cubaweb.cu/salud/consultas/d/c04.html

  • Trilla Moya T. Dislalia. Revista. La escuela en acción. Edit. Magisterio. España. S.A. Madrid, 1973.

  • López, Ramón (1980). Glosario de términos logopédicos. Ed. Pueblo y Educación. La Habana.

  • Prelló, Jorge (1981). Trastornos del habla. Cuarta edición. Ed. Científico médica. Barcelona.

  • Garcia, Pilar (1995). La dislalia, naturaleza, diagnostico y rehabilitación. General Pardiñas. Madrid. España.

  • Figueredo, Ernesto (1984). Logopedia. Tomo I. Ciudad Habana. Ed. Pueblo y Educación.

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