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Historia de los récords mundiales del salto en alto, varones

 

Profesor de Educación Física

Entrenador de Atletismo

(Argentina)

Jorge de Hegedüs

jhegedus@uolsinectis.com.ar

 

 

 

 

Resumen

          La historia del salto en alto es sumamente frondosa, pues parte ya desde las primeras décadas del siglo XIX, y son muchos los especialistas que han participado en su larga evolución. Ello se debe a que es una disciplina atlética que gusta y se sigue con mucha atención, especialmente en los grandes torneos.

          Palabras clave: Salto en alto. Atletismo. Récords.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires - Año 16 - Nº 156 - Mayo de 2011. http://www.efdeportes.com/

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Registros antes de la fundación de la IAAF

    El primer torneo oficial del que se tiene conocimiento tuvo lugar el 26.09 de 1827. El mismo se realizó en Escocia y lo registró un atleta de nombre Adam Wilson, quien ganó la competencia disputada en el St. Roman Border Club con una altura de 1.575 metros. Dos años más tarde, específicamente el 24.07 de 1829, otro atleta británico de nombre Thomas Rat pasó la varilla que estaba en 1.60 metros. Dicho torneo también se disputó en Escocia. El primer saltador que pasó el listón por encima de 1.70 metros fue John Roupell de Inglaterra. El 05.03 de 1856 ganó un torneo disputado en Cambridge con 1.725 metros. Las cosas comenzaron a ponerse más serias cuando en los Campeonatos Nacionales de Inglaterra Marschall Brooks pasó la varilla situada a 1.80. Esto ocurrió el 22.03 de 1874. Este saltador – de acuerdo a referencias históricas −, prácticamente se aproximaba a la varilla caminando (¡!), y solamente aceleraba algo sobre el final. Lo hacía como todos los saltadores de esa época, de frente, y flexionaba sus caderas y rodillas y con el tronco prácticamente vertical.

    Este mismo saltador mejoró su registro a 1.83 y 1.89 metros en el año 1876. El 05.07 de 1880, un atleta irlandés llamado Patrick Davin fue el primero en saltar 1.90 metros. Su técnica ya era más rendidora puesto que lo hacía en la forma de “tijera” acostado.

El autor de la presente saltando todavía con la técnica del “western – roll” o “californiano” (Año 1954)

La barrera de los 1.90 metros

    El encargado de ello fue el norteamericano William Byrd Page, quien en un torneo disputado en Inglaterra el 15.08 de 1887 pasó la varilla con un registro de 1.91 Luego, el 07.10 del mismo año Page supera su marca anterior a 1.93 metros.

William Byrd Page, fue el primer saltador en pasar la barrera del metro

noventa con un salto de 1.91. Ello tuvo lugar el 15.09 de 1887

    Pero a continuación aparece un saltador que mejoró la técnica mediante la ejecución de una “tijera” con rotación, es decir, que luego de pasar la varilla quedaba mirando hacia la zona desde se tomaba el impulso o carrera. Este fue Michael Sweeny, quien en la ciudad de N. York, el 06.10 de 1892 saltó 1.935 (recordemos que los registros en metros y centímetros vienen de la conversión de “pies” y “pulgadas” del sistema anglo sajón), apenas medio centímetro más que Page. Tres años más tarde, James Ryan de Irlanda mejoró el récord anterior a 1.945 metros. Pero durante el transcurso del año 1895, Sweeny mejoró el récord mundial dos veces: 1.955 y 1.97 metros.

    Como se puede observar, se estaba al límite de la medida “mágica” de los dos metros.

La barrera de los dos metros y la era de la IAAF

    El saltador que cumplió con esta hazaña fue un atleta norteamericano de nombre George Horine, quien el 18.05 de 1912 registró exactamente esta medida: dos metros. Pero este atleta tiene otro asunto importante en su haber, el de ser el primero en aplicar la técnica del “western – roll” o “californiano”. Esto se debió a una situación sumamente interesante. Él, como la mayoría de los especialistas, saltaba con la técnica de “tijera” corriendo hacia la varilla desde el lado derecho. Por lo tanto su pie de “pique” era el izquierdo. Pero al mudarse con sus padres a Palo Alto, California, la construcción de su casa impedía que tomara carrera desde el lado acostumbrado, es decir, el derecho. Por ello se vio forzado hacer desde el izquierdo. Pero mantuvo el mismo pie de pique como lo venía haciéndolo desde siempre. Por esta causa, al elevarse, juntaba la pierna izquierda a la derecha y pasaba la varilla de costado. Esta nueva técnica constituyó un verdadero “boom” para la nueva generación de saltadores.

George Horine, el primer saltador en aplicar la técnica del “western – roll” o “californiano”. Fue récord mundial 

con 2 metros en 1912. En los Juegos Olímpicos de Estocolmo, 1912, fue medalla de bronce en la especialidad.

    Dos años más tarde, el 02.05 de 1914, Ed Beeson de los Estados Unidos, rompe definitivamente la barrera de los dos metros con un salto de 2.01. Ello ocurrió en un “meeting” de la costa oeste de dicha nación, en Berkeley. Este registro permaneció vigente durante nada menos que diez años, cuando el 27.05 de 1924, Harold Osborn lo supera a 2.02 y luego a 2.03 metros en el mismo torneo. Esto tuvo lugar en la calificación pre- olímpica. Osborn empleó la técnica del “californiano”. Hay que destacar que fue campeón olímpico en esta especialidad como también el decatlón en los Juegos Olímpicos de París, 1924.

    La marca de Osborn recién fue superada el 19.05 de 1933 por otro atleta norteamericano, Walter Marty. En una competición disputada en la ciudad de Fresno pasó la varilla a 2.04 metros. Un año más tarde, el 28.04 de 1934, Marty supera su registro anterior a 2.06. Ello ocurrió en la ciudad de Stanford.

    El 12.07 de 1936, en la ciudad de Nueva York, dos afroamericanos, Cornelius Johnson y David Albritton empatan el primer puesto con un nuevo récord: 2.07 metros. Lo llamativo fue que Johnson efectuó la técnica del “californiano”, mientras que Albritton el “straddle” o “rodillo ventral”. Mediante esta técnica también se utiliza como último apoyo la pierna interior, pero en vez de pasar perfilado a la varilla, se hace rolando con el vientre sobre la misma. Ese mismo año, Johnson obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín (2.03 mts.), mientas que su compatriota Albritton la de plata (2.00 mts.).

David Albritton, ha sido probablemente el primero en exponer oficialmente la técnica de “straddle” o “rodillo ventral” en el salto en 

alto. Fue, junto a Cornelius Johnson, récord mundial con 2.07 metros, y medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlín, 1936.

    Un año más tarde, el 12.08 en un torneo internacional disputado en la ciudad sueca de Malmö, el norteamericano Mel Walker, utilizando también la técnica de “rodillo ventral”, establece una nueva marca de 2.09 metros. Tuvieron que pasar cuatro años para superarse esta marca y romper la barrera de los 2.10 metros.

La barrera de los 2.10 metros

    El encargado de ello fue Lester Steers de los Estados Unidos pasando la varilla en los 2.11 metros. Ello tuvo lugar en Los Ángeles el 17.09 de 1941, cuando ya rabiaba la II Guerra Mundial. Recién el 17.06 de 1953 fue superado el registro de Steers mediante el atleta Walt Davis, quien pasó la varilla en los 2.12 metros en la ciudad de Dayton.

    Hay que resaltar que a la edad de los ocho años Davis fue afectado seriamente por la poliomielitis, específicamente en ambas piernas y el brazo derecho. Estuvo hospitalizado durante largo tiempo. Pero este pequeño hizo un gran esfuerzo para recuperarse, empezando con caminatas y luego pedaleando en una bicicleta fija. Después de 18 meses de internación pudo salir del hospital. A los 13 años de edad pudo iniciar su carrera como deportista, llegando a ser récord del mundo en la especialidad del salto en alto, e incluso Campeón Olímpico en Helsinki, 1952.

    El 29.06 de 1956, nuevamente un afro americano, Charley Dumas establece el primado con 2.15 metros. Esto se logró en la ciudad de Los Ángeles en la prueba selectiva para los Juegos Olímpicos de Melbourne, Australia. Fue precisamente Dumas el que obtuvo la medalla de oro para su nación.

    A continuación comenzaron a entrar paulatinamente en competencia los saltadores del llamado bloque “socialista”. En efecto, el 13.07 de 1957, Yuri Stepanov de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, se constituyó en el primer atleta de esa nación en lograr el récord mundial en esta especialidad. Ello tuvo lugar en la ciudad de Leningrado con un salto de 2.17 metros en ocasión de una reunión atlética internacional. Stepanov utilizó la técnica del “rodillo ventral”. Pero, lo destacable, era que utilizó un calzado para el pie de rebote o “pique” que tenía la parte delantera del calzado con una suela que era de 3 – 5 centímetros más elevada en que el talón. Al año siguiente este calzado se prohibió por la IAAF.

    Pero tres años más tarde el récord vuelve a los afroamericanos mediante el atleta John Thomas. En la ciudad de Filadelfia, el 30.04 de 1960, este saltador establece un nuevo récord con 2.17 metros.

La barrera de los 2.20 metros

    Dos meses más tarde, el 24.06 en la ciudad de Bakersfield, J. Thomas supera su registro anterior a 2.18, y nuevamente en la ciudad de Stanford mejora la marca a 2.19 y 2.22 metros. Esto tuvo lugar el 01.07 de 1960. La barrera de los 2.20 metros estaba entonces ya superada.

    A continuación los saltadores soviéticos se afirmaron como los mejores del mundo mediante un atleta que inclusive fue campeón olímpico en Tokio (1964). Se trató de Valeri Brumel el cual en el transcurso de tres años mejoró el récord mundial cinco veces. Su seguidilla fue la siguiente: 18.06.1961: 2.23 (Moscú); 16.07.1961: 2.24 (Moscú); 31.08.1961: 2.25 (Sofía); 22.07.1962: 2.26 (Stanford); 29.09.1962: 2.27 (Moscú); 21.07.1963: 2.28 metros (Moscú). Desgraciadamente en 1965 Brumel sufrió un serio accidente con una moto del cual casi no se salvó de que le amputen el pie derecho. Logró recuperarse, volvió al atletismo, pero no logró el nivel anterior que había tenido anteriormente. Este saltador tuvo un gran entrenador, Vladimir Dyachkov, el cual lo llevó a una técnica de “rodillo ventral” a un nivel realmente superior mediante estudios superiores de biomecánica.

Valeri Brumel, saltador oriundo de Siberia, quien llegó a ser varias veces récord mundial y también Campeón Olímpicos en Tokio (1964). Fue un ejemplo de perfección técnica.

    El récord de Brumel fue superado en forma no oficial recién el 08.11 de 1970. Se trató del saltador Ni Chinchin quien superó la varilla ubicada a 2.29 metros. Pero, ¿por qué de forma no oficial? Debido a que lo hizo un atleta de China Continental y en esos momentos esta gigantesca nación todavía no estaba todavía afiliada a la IAAF.

    El que sí batió oficialmente el récord de Brumel fue un atleta norteamericano, un verdadero “tapado” y prácticamente desconocido. Se trató de Pat Matzdorf, quien el 03.07 de 1971, en la ciudad californiana de Berkeley pasó la varilla en 2.29 metros. En estas instancias ya se estaba aproximando a la barrera de los 2.30 metros.

La barrera de los 2.30 metros

    El saltador norteamericano Dwight Stones fue el primero en igualar esta altura. Ello ocurrió el 11.07 de 1973 en la ciudad de Munich, Alemania. Stones ganó este torneo internacional exactamente con esa marca. Pero aquí ya hubo algo muy especial, puesto que dicho atleta realizó en total 18 saltos. En los primeros utilizó la técnica del “rodillo ventral”, pero al llegar a la altura de los 2.21, empleó la técnica inventada por su compatriota Dick Foxbury. Este último, si bien nunca fue récord del mundo, sí fue campeón olímpico en México (1968) con esta técnica. En cambio Dwight Stones fue el primer récord mundial con esta modalidad.

Dwight Stones, el primer saltador en convertirse en récord mundial del salto en alto mediante la técnica del “Foxbury – flop”: 2.30 metros. Foto: UPI

    Precisamente el mismo Stones se encargó en superar esta barrera con 2.31 en la ciudad de Filadelfia. Esto ocurrió en los Campeonatos Nacionales de los Estados Unidos el 05.06 de 1976. Dos meses más tarde, específicamente el 04.08 mejora su registro anterior en la misma ciudad de Filadelfia con 2.32 metros. Prácticamente con Stones termina la injerencia norteamericana en esta especialidad. Nunca más un atleta norteamericano llegó estar al tope en dicha especialidad.

    Llamativamente el récord de Stones se superó mediante la técnica del “rodillo – ventral”. El encargado de ello fue el brillante saltador soviético - ucraniano Volodomir Yashchenko. En efecto, siendo todavía juvenil, en el match URSS – USA, en la ciudad norteamericana de Richmond, el joven Volodomir pasó la varilla a 2.33 metros. Ello ocurrió el 03.07 de 1977. Pero el 16.06 de 1978, Yashchenko bate su propia marca llevándola a 2.34 metros. Desgraciadamente una lesión lo raleó definitivamente de la práctica del salto en alto. También conviene aclarar que con él se cerró definitivamente el empleo de la técnica del “straddle” puesto que nunca más hubo un especialista en esta disciplina atlética que empleara dicha técnica.
Todos se volcaron a la ventajosa técnica del “foxbury – flop”, o llamada últimamente y de manera simple como “flop”.

    A continuación el récord mundial del salto en altura pasó a manos de saltadores pertenecientes a diferentes países. El 25.05 de 1980 fue Polonia la que se sumó a la lista mediante su atleta Jacek Wazola. En un torneo internacional disputado en la ciudad de Eberstadt, y en el cual se disputó solamente esta especialidad, Wazola pasó la varilla ubicada en los 2.35 metros. Hay que destacar que este saltador polaco fue Campeón Olímpico en Montreal, 1976 con 2.25.

    Pero sólo un día más tarde, el 26.05, en la ciudad de Rehlingen, el saltador de la República Federal de Alemania Dietmar Mögenburg iguala el registro de Wazola: 2.35 metros.

    Ese mismo año, el 01.08, en la ciudad de Moscú, el atleta de la República Democrática de Alemania, Gerd Wessing eleva el record a 2.36. Hay que destacar que en esta competencia, once atletas pasaron la varilla a partir de los 2.21 metros.

    El récord mundial fue mejorado nuevamente por un centímetro, pero de ello se encargó un saltador de la República Popular de China, Zhu Jianhua, quien en la ciudad de Beijing, el 11.06 de 1983 pasó la varilla situada en 2.37 metros. Este atleta asiático mejoró su registro pocos meses más tarde, el 22.09, cuando en un torneo interno realizado en la ciudad de Shangai elevó la marca a 2.38 metros. Al año siguiente, es decir, el 10.06 de 1984, en un torneo internacional disputado en la ciudad de Eberstadt, y en el cual se realizó esta única disciplina, Jianhua superó el récord anterior, nuevamente en un centímetro: 2.39 metros. Este saltador chino obtuvo, además, la medalla de bronce para su país en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, 1984.

    Como podemos observar, los distintos saltadores se estaban acercando centímetro a centímetro a la barrera de los 2.40 metros.

La barrera de los 2.40 metros

    El primer saltador en igualar esta altura fue el soviético Rudolf Povarnitsyn. En efecto, el 11.08 de 1985, en la ciudad de Donyetsk gana un torneo interno con esta marca: 2.40 metros. Pero un mes más tarde, el 11.08, en la ciudad japonesa de Kobe, otro soviético, Igor Paklin, supera por fin esta barrera al saltar 2.41 metros. El 30.06 de 1987, son los suecos los que toman la delantera en esta especialidad. Se trató del saltador Patrik Sjöberg, quien en la ciudad de Estocolmo pasa la varilla a 2.42 metros. Sjöberg ya había obtenido la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y Campeón del Mundo en Roma, 1987.

    El que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, el alemán Carlo Thränhardt, en la ciudad de Berlín, el 26.02 de 1988 logra pasar la varilla en 2.42 metros. Esta competencia fue disputada en una pista cubierta.

    Finalmente damos paso al cubano Javier Sotomayor, quien tres veces seguidas bate el récord mundial. La primera vez sucedió en un torneo internacional realizado en la ciudad de Salamanca, el 08.09 de 1988. Sotomayor estableció el registro de 2.43 metros. Al año siguiente, el 29.07 de 1989, mejora su registro a 2.44 en la ciudad de San Juan de Puerto Rico. Pasarían cuatro años, para que este gran saltador del Caribe supere su propio récord a 2.45 metros. Ello ocurrió el 27.07 de 1993 en la ciudad de Salamanca. Lo llamativo y destacable, fue la “economía” de sus saltos puesto que efectuó en total solamente cinco intentos: 2.23 - 2.32 - 2.38 y en el segundo intento pasó la varilla en 2.45 metros. De acuerdo a los registros históricos, solamente hubo un solo caso similar. Fue con el saltador norteamericano Ed Beeson quien en 1914 había hecho un proceso similar, es decir, establecer el récord mundial – 2.01 metros − con la misma cantidad de intentos que el atleta cubano.

Javier Sotomayor. El gran saltador cubano poseedor del récord mundial desde 1993 con 2.45 metros. Ha sido Campeón Olímpico y Mundial.

Los grandes registros de Javier Sotomayor en competencias internacionales de relevancia

Un caso muy especial: Stefan Holm

    La gran mayoría de los saltadores son de estatura relativamente elevada, cómodamente por encima del metro noventa. Javier Sotomayor, por ejemplo, mide 1.93 (dato de la IAAF), Carlo Thränhardt, 1.99; Patrik Sjöberg, 2.00 metros, etc.

    Pero el sueco Stefan Holm tiene una estatura de 1.81 metros, siendo por lo tanto el especialista más bajo de toda la “plana mayor” en esta especialidad. Pese a ello fue Campeón Olímpico en Atenas, 2004, y varias veces Campeón Mundial en pista cubierta. Su mejor registro fue de 2.40 metros. Por lo tanto, entre su estatura y este salto hay una diferencia de 59 centímetros, lo que constituye algo excepcional. Hasta la fecha, y oficialmente, ningún saltador ha logrado semejante diferencia.

Stefan Holm de Suecia.

Foto: Jonas Ekströmer y AP

Las mejores actuaciones de Stefan Holm

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