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Una alimentación saludable para un buen desarrollo en la infancia

 

Diplomada en Educación Infantil

Las Palmas de la Gran Canaria

(España)

Elena García Márquez

elena0789@hotmail.com

 

 

 

 

Resumen

          La alimentación saludable es la que hace posible que el niño/a crezca, se desarrolle y mantenga una salud óptima. Debe aportarle las sustancias nutritivas necesarias en cada momento de su ciclo vital, manteniendo un equilibrio en sus nutrientes y para ello debemos conocer para que sirve cada una de las sustancia y en qué alimentos los encontramos. Controlando las cantidades de hidratos de carbono, proteínas, grasas que consume el niño/a contribuiremos a un buen desarrollo físico y psíquico, ya que la alimentación influye en estos dos aspectos tan importantes para un niño/a que está en pleno crecimiento y desarrollo. Ante los problemas que nos podemos encontrar en la comida podemos utilizar una serie de pautas que son muy útiles a la hora de la comida.

          Palabras claves: Alimentación saludable. Nutrición. Hábitos alimenticios.

 

 
EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 15, Nº 150, Noviembre de 2010. http://www.efdeportes.com/

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1.     La alimentación

    Debemos tener en cuenta varios conceptos a la hora de abordar el tema de la alimentación como es la energía, los nutrientes y los hábitos alimenticios.

    La energía es el combustible que se necesita para que funcionen los procesos corporales que necesitan calor. Nuestro cuerpo necesita mantener una temperatura corporal para que el metabolismo funcione con normalidad. Para crear calor el cuerpo tiene que quemar los componentes químicos que contiene los alimentos que ha ingerido y los que tiene almacenados en el cuerpo.

    Los nutrientes son las sustancias naturales que se encuentran en los alimentos y que una vez tomados y transformados por el metabolismo, forman parte del organismo

    En el niño/a la alimentación con respecto al adulto son muy importantes ya que está en continuo crecimiento, por ello necesita un aporte extra de nutrientes que no necesita el adulto que no crece.

    Los hábitos alimenticios: son un conjunto de reglas elaboradas por el medio en que vivimos a lo largo del tiempo. Estas reglas responden a necesidades de salud (comer de una determinada forma, masticando bien los alimentos para prevenir problemas de salud y la mala digestión) y a criterios sociales (comer con cubiertos, estar sentado, etc.)

    Los hábitos alimenticios se adquieren de forma progresiva desde pequeños. En esta labor adquiere fuerte influencia los hábitos de los adultos del entorno inmediato. Por ello para inculcar costumbres nutricionales sanas a los niños/as, los adultos deben poseer estos hábitos y practicarlos para que el niño/a los imite.

    Las costumbres alimenticias adquiridas desde la niñez se modifican muy poco durante la vida adulta. En la adolescencia se producen cambios en la forma de vida, se consolidan los hábitos alimentarios, pero con influencia de factores externos: valores sociales, el grupo de iguales, medios de comunicación, etc. Por ello en este periodo se debe vigilar y consolidar los hábitos adquiridos durante la infancia.

    Una buena alimentación favorece la salud y previene muchas enfermedades, las carenciales que son las que se producen por déficit de nutrientes y las degenerativas, debidas a un exceso de nutrientes. Por ello una mala alimentación provoca un déficit de crecimiento y enfermedades tanto en el niño/a como en el adulto.

    El crecimiento y el desarrollo del niño/a es un proceso continuo, pero más importante durante los primeros años de vida y durante la pubertad y adolescencia, que es cuando tiene lugar un crecimiento acelerado. En la pubertad y adolescencia es cuando el ritmo de crecimiento provoca que una alimentación inadecuada ocasione un retraso en el crecimiento por falta de aporte adecuado de nutrientes.

2.     Los nutrientes

    Los alimentos contienen numerosos nutrientes, solo tres son productores de energía, los que se llaman macronutrientes: hidratos de carbono, grasas y proteínas. El resto de nutrientes de los alimentos como el agua, minerales, vitaminas y oligoelementos tienen funciones vitales que se debe aportar en la alimentación.

  • Los hidratos de carbono: son compuestos orgánicos formados por carbono, hidrógeno y oxígeno. Según su estructura química se clasifican en monosacáridos (glucosa, galactosa, fructosa), oligosacáridos (sacarosa o azúcar común, lactosa-azúcar de la leche, maltosa) y polisacáridos (almidón, glucógeno, fibras)

    La función fundamental de los hidratos de carbono es la de aportar energía; el 50-60% de la energía total de la alimentación debe ser suministrada por los hidratos de carbono. Son indispensables para la contracción muscular y también para el tejido cerebral que necesita glucosa como fuente de energía.

    Debido al proceso digestivo todos los hidratos de carbono se convierten en glucosa que pasa a la sangre y le proporciona calor y energía al organismo. Cuando la cantidad de hidratos de carbono es grande, la glucosa pasa a unos depósitos de glucógeno en el hígado y si estos depósitos están saturados la glucosa de la sangre se convierte en grasa que se deposita en diversas partes el cuerpo pudiendo originar obesidad.

    Los principales alimentos que contienen hidratos de carbono son: Cereales: arroz, trigo, maíz, cebada, centeno, mijo…; Frutas: plátanos, uvas, higos, dátiles, ciruela, melón…; Verduras: papas, remolacha, zanahoria, judías…; Leche, huevos y miel.

  • Grasas y lípidos: son la principal forma de reserva calórica de los animales y contienen un alto valor energético. Están formados por glicerol y tres ácidos grasos, son entonces, triglicéridos.

    Los ácidos grasos esenciales son aquellos que se requieren en la alimentación ya que no pueden ser sintetizados (Formar un elemento o sustancia compuesta mediante la combinación de elementos o sustancias simples) por el organismo y son necesarios para el metabolismo y el crecimiento.

    Los ácidos grasos esenciales forman parte de los lípidos que integran la estructura de todas las membranas celulares. Actúan también como vehículo de las vitaminas liposolubles y proporcionan sensación de saciedad porque enlentecen el vaciamiento del estómago.

    Las fuentes alimentarias de las grasas las encontramos en: mantequilla, aceites, quesos, leche, algunas carnes, tocinos, nueces, cacahuetes, aguacate, margarina y algunos peces (atún, sardina…)

  • Proteínas: son componentes esenciales en la dieta porque el organismo lo necesita para crecer y reparar sus tejidos. Las proteínas intervienen en el organismo aportando una función plástica (forman parte de la célula), una función genética (inducen los caracteres hereditarios), una función defensiva inmunitaria (inmunoglobulinas) y una función biorreguladora (enzimas, hormonas)

    Las proteínas están formadas por aminoácidos. Existen 20 aminoácidos diferentes de los cuales ocho son esenciales, lo que significa que deben ser aportados en la dieta pues el organismo es incapaz de sintetizarlos.

    Todas las proteínas de origen animal (carne en general, pescado y marisco, leche y derivados, huevos) contienen los ocho aminoácidos esenciales. Sólo algunas proteínas de origen vegetal contienen todos los aminoácidos esenciales (legumbres, cereales y ciertos frutos secos como el cacahuete y las nueces)

  • Minerales: son elementos esenciales en el organismo siendo su aporte imprescindible para asegurar el crecimiento correcto y un adecuado equilibrio mineral. Su función es tanto estructural como reguladora. Algunos de ellos son:

    • Sodio: asociado al cloro y a los bicarbonatos es fundamental en el equilibrio ácido básico. Su función es mantener la presión osmótica en el espacio extracelular y evitar pérdidas de agua excesivas. Los encontramos en la leche y derivados, conservas, embutidos, mariscos. También lo encontramos en la sal, que debemos moderar su ingestión para evitar la hipertensión arterial.

    • Calcio y fósforo: estos dos minerales interaccionan recíprocamente en el organismo. La función primordial de ambos elementos es la formación y mantenimiento de la estructura de huesos y dientes. El principal aporte de calcio en la dieta se realiza a través de la leche y sus derivados, también lo encontramos en las acelgas, judías y garbanzos. Las fuentes alimentarias de fósforo son la leche y derivados, carnes, pescados, huevos y legumbres.

    • Hierro: el hierro se encuentra principalmente en la sangre, forma parte de la hemoglobina de los glóbulos rojos. Gracias al átomo de hierro que contiene la molécula de hemoglobina se transporta el oxígeno dentro de los glóbulos rojos. También lo encontramos en el músculo, el hígado, y el bazo.

      • La deficiencia de hierro provoca que se forme menos hemoglobina y menos hematíes, ocasionando anemia ferropénica. Las principales fuentes de hierro son las carnes, lentejas y garbanzos, huevo, vegetales y frutas.

    • Cinc: es un componente de importantes enzimas y va unido a funciones metabólicas relacionadas con el crecimiento. Su déficit produce lesiones en la piel, retraso en la cicatrización de heridas y retraso en el crecimiento. Las fuentes más importantes de cinc son las carnes, judías y lentejas y huevo.

    • Yodo: forma parte de las hormonas tiroideas, imprescindibles para el crecimiento y el metabolismo. Su déficit produce bocio o crecimiento anormal de la glándula tiroides que se manifiesta por déficit de las funciones cerebrales y detención del crecimiento. Se necesita poca cantidad en la alimentación diaria entre 100 y 150 microgramos diarios.

    • Flúor: el organismo precisa de pequeñas cantidades de flúor para mantener la mineralización ósea y para mantener la resistencia dentaria a la caries. Habitualmente las aguas están fluorizadas, contienen 0,6 mg y 1 mg de flúor por litro, cantidad suficiente para evitar la deficiencia.

  • Agua: es el componente más abundante del organismo y elemento esencial para los tejidos porque se necesita para todas las reacciones metabólicas. Transporta los nutrientes y es necesario para los procesos fisiológicos de digestión, absorción y excreción de los nutrientes.

    El agua en el cuerpo se pierde por la piel mediante el sudor, por la orina, heces y por los pulmones en forma de vapor de agua en la espiración. El agua la incorporamos por la ingesta directa o por los alimentos que la contienen.

    Las necesidades diarias de agua son variables según la edad, los lactantes necesitan 150 ml por kg de peso, los niños/as de un año necesitan 100 ml por kg de peso y los que están en edad escolar se necesitan 60 ml por kg de peso. Las cantidades pueden variar por el calor excesivo, ejercicio físico, fiebre, diarrea, etc. que aumenta el aporte de agua

  • Vitaminas: son compuestos orgánicos que el organismo es incapaz de sintetizar, por lo que debe ser aportada en la alimentación. Su ausencia en la alimentación o su absorción inadecuada provoca enfermedades carenciales o avitaminosis específicas.

    Las vitaminas se clasifican en base a sus características de solubilidad, así encontramos liposolubles (se disuelven en grasas o aceites, por lo que es más lento su absorción en el intestino) como las vitaminas A, D, E, K; y las hidrosolubles (se pueden disolver en agua provocando una absorción más fácil en el intestino) como la vitamina C y del complejo B.

  • Vitamina A: Forma parte de la púrpura visual que es el pigmento de las células de la retina e intervienen en la visión, también intervienen en los procesos de diferenciación de las células epiteliales, en el crecimiento y en la preproducción. La vitamina A se encuentra en la grasa de la leche (crema y mantequilla), en el hígado, yema de huevos, zanahorias, espinacas, lechuga, melón y albaricoque.

  • Vitamina D: se reconoce como “vitamina de la luz solar” porque no necesita ingerirse con la alimentación si se expone moderadamente la piel al sol. Realmente es una hormona producida en el cuerpo por la acción fotolítica de la luz ultravioleta sobre un precursor natural, el ergosterol. Tiene un papel importante en el metabolismo del calcio y el fósforo, interviene en su absorción intestinal, en el mantenimiento de sus niveles sanguíneos y en los procesos de mineralización ósea, junto con las hormonas como la parathormona y la calcitona.

    • Basta con hora diaria de exposición al sol para cubrir las necesidades de vitamina D de un adulto.

    • La encontramos en las carnes de hígado, los pescados. Mantequilla, yema de huevo y en la grasa de la leche. Su deficiencia provoca raquitismo.

  • Vitamina E: actúa como agente antioxidante y en el mantenimiento de la permeabilidad de la membrana celular. Protege contra contaminación del aire, el envejecimiento, las enfermedades cardiovasculares e infecciones.

    • Lo encontramos en los aceite de oliva y girasol, maíz, judías, soja, etc. La deficiencia es rara porque y sólo se presenta en dietas muy restringidas y poco variadas y puede provocar debilidad muscular, disminución de los reflejos, incoordinación, etc.

  • Vitamina K: es necesaria para la síntesis hepática de varios factores de la coagulación sanguínea. La ingerimos al tomar vegetales de hojas grandes lechuga, col, acelgas, la alcachofa, apio, calabaza, champiñón, espinacas también en guisantes, habichuelas y papas. En la carne, y huevos también la podemos encontrar.

    • Su deficiencia es muy rara porque se encuentra en muchos alimentos, se pueden encontrar en enfermedades específicas como hepáticas e intestinales.

  • Vitamina C: interviene en la formación de colágeno (molécula proteica que forma fibras) y como transportador de hidrógeno en el metabolismo celular.

    • Una dieta carente de esta vitamina, provoca que la cicatrización de las heridas se entorpezca y pueda presentarse una enfermedad llamada escorbuto (se visualiza un retardo en la cicatrización, huesos débiles, hemorragias internas, etc.). Las fuentes de vitamina C son los cítricos (naranja, limones, pomelos), fresas, fresones, pimientos, espinacas, coliflor y tomates.

  • Complejo vitamínico B se subdivide en:

    • Vitamina B1 (tiamina): tiene funciones en el metabolismo de los carbohidratos y el funcionamiento neural. Se encuentra en los cereales integrales, (harinas y granos), legumbres, levadura, carnes, hígado y en los huevos. Su carencia provoca el beri-beri, trastorno del metabolismo de los hidratos de carbono que provoca una lesión en los nervios sensitivos y motores.

    • Vitamina B2 (riboflavina): esencial en el metabolismo intermediario de carbohidratos, aminoácidos y grasas. Se encuentra en la harina integral de trigo, carne, leche y sus derivados y en los huevos. Su déficit produce inflamación de la lengua, dermatitis.

    • Vitamina B 6 (piridoxina): interviene en la función de los músculos, hígado y cerebro. Lo encontramos en las carnes, plátanos, cereales y vegetales.

    • Vitamina B12 (cobalamina): Desempeña un papel muy importante en el crecimiento de la persona, contribuye con el desarrollo normal del sistema nervioso, es indispensable para la médula ósea, la síntesis de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del tracto gastrointestinal. Se consigue en huevos, leche y sus derivados, hígado, pescado y carnes.

3.     La alimentación saludable

    La alimentación saludable es la que permite que el niño/a y adolescente crezca, se desarrolle y mantenga una salud óptima, previniendo enfermedades degenerativas relacionadas con la alimentación cuando sea adulto.

    La norma más importante de la alimentación saludable es que los aportes nutricionales deben recibirse en las proporciones adecuadas, guardando equilibrio de macronutrientes.

    Las proporciones son:

  • Los hidratos de carbono deben proporcionar aproximadamente el 55% de las calorías ingeridas.

  • Las grasas deben aportar el 30% de las calorías ingeridas.

  • Las proteínas deben proporcionar el 15% de las calorías ingeridas.

    Para lograr un equilibrio nutritivo debemos:

  • Conocer las necesidades de energía para cada edad y en cada circunstancia.

  • Utilizar los aportes necesarios de hidratos de carbono y de grasas para proporcionar esta energía.

  • Cubrir la cantidad óptima de ingesta de proteínas.

  • Asegurar el aporte recomendado de agua, de vitaminas, de minerales, oligoelementos y de fibra.

Tipos de alimentos

    Teniendo en cuenta que los alimentos tienen varios nutrientes, existen muchos que tienen un principio inmediato o macronutriente más abundante. Atendiendo a esta propiedad podemos clasificar los alimentos en tres tipos:

    Alimentos energéticos: proporcionan energía, pero también vitaminas y otros nutrientes. Los alimentos energéticos saludables son:

  • El grupo de cereales y derivados (pan, pasta) los tubérculos (papa), que proporcionan hidratos de carbono, fibra, vitamina del grupo B, y un poco de proteína.

  • Los aceites vegetales y la yema de huevo que proporcionan lípidos.

  • Las legumbres que aportan hidratos de carbono complejos, proteínas, fibra y oligoelementos.

    Alimentos no saludables son los que proporcionan energía mediante azucares simples (sacarosa) o grasas saturadas. No aportan nada solo energía, son los pasteles, golosinas, tartas, helados, “snacks” y alimentos elaborados industrialmente como la bollería.

    Alimentos plásticos: proporcionan los nutrientes para la construcción de la estructura corporal y el crecimiento, sobre todo proteínas, también calcio, hierro, ácidos grasos esenciales. Forman parte de este grupo las carnes, pescados, huevos, legumbres, leche y sus derivados.

    Alimentos reguladores: proporcionan las vitaminas y los oligoelementos necesarios para el funcionamiento del metabolismo. Son el grupo de las frutas, verduras y hortalizas, y otro tipo de alimento rico en algún micronutriente, por ejemplo el hígado que contiene vitamina A.

La energía y nutrientes que es necesaria tomar

    La energía: el aporte energético es equilibrado cuando las necesidades de energía de una persona y la ingesta real de la misma son aproximadamente iguales.

    Cuando se ingiere más energía de la que se precisa, la energía sobrante se almacena en el organismo de forma de grasa. Acumular mucha grasa de forma excesiva puede conducir a la obesidad, que es una enfermedad que se debe evitar.

    Cuando se ingiere menos energía de la que se precisa, el organismo utiliza las reservas de energía para sus necesidades, quema los depósitos grasos y se adelgaza.

    Hidratos de carbono: la ingesta de hidratos de carbono debe ser el 50-60% de las necesidades energéticas. La mayoría de los hidratos debe ser en forma de almidones (glúcidos complejos) encontrados en los cereales y tubérculos como la papa.

    Las grasas: la ingesta debe ser el 28-30% de las necesidades energéticas. Sobre todo debe ser de origen vegetal y de animales marinos, en los que predominan los ácidos grasos mono y poliinsaturados. La grasa de origen vegetal debe provenir de la leche y menos proporción de los huevos. Se debe evitar la grasa de carnes, la mantequilla y la nata porque tiene mayor riqueza de ácidos grasos saturados.

    Las proteínas: la ingesta de las proteínas debe proporcionar del 12-15% de las necesidades energéticas. La mitad debe proceder de alimentos de origen animal: carnes, pescados, leche; la otra mitad debe proceder de alimentos de origen vegetal: legumbres, cereales.

Las guías alimentarias

    Son la transformación de los conocimientos nutritivos científicos en reglas prácticas para elaborar dietas sanas y adecuadas.

    La guía más fácil de entender es la pirámide de alimentos. No es una prescripción rígida, sino que permite una gran variación dentro de los grupos de alimentos. En la base de la pirámide se encuentra el grupo de alimentos que hay que consumir diariamente en mayor cantidad, conforme se asciende de piso los grupos de alimentos deben consumirse en menor cantidad.

    Los grupos son:

  1. Cereales, pan, pasta, tubérculos.

  2. Frutas, verduras y hortalizas.

  3. Leche y derivados.

  4. Carnes, pescado, huevos y legumbres.

  5. Grasas aceites y dulces.

4.     Los patrones alimentarios

    El periodo entre 1 año y los 3 años de edad se caracteriza por un gran avance en el desarrollo psicomotor y en la adquisición de habilidades. La forma de alimentarse depende del padre y la madre, que deben ofrecerle una dieta adecuada y educarle en la formación del gusto alimentario.

    A los 2 años puede sostener la taza con la mano y utilizar la cuchara. Expresa sus sentimientos de autonomía con el interés por autoalimentarse, con el rechazo de algunos alimentos que antes les gustaban o insistiendo en comer un plato determinado. El padre y la madre deben ayudarle en la formación de los hábitos alimentarios correctos, corriendo y ofreciéndoles los platos adecuados.

    Los hábitos alimentarios y los patrones de ingesta dependen de factores culturales. Se empieza a establecer muy pronto, influidos por los hábitos familiares.

    Durante la escolaridad el niño/a se interesa por los alimentos y sobre todo por sus características de color, textura y sabor. Prefiere alguno de ellos y rechaza el probar todos.

    Una de las tareas del padre y la madre del niño/a es acostumbrarle a la variedad de alimentos, animando a comer alimentos por lo que el niño/a no muestra predilección.

    La preferencia por un alimento determinado se adquiere por la repetición de experiencias sensoriales positivas y placenteras cuando se ingiere. Por ello, cuantas más veces se consuma un alimento placentero, mayor y duradero será la aceptación de ese alimento.

    Los niños/as descubren que los alimentos que les ofrecen en los cumpleaños y fiestas son los que más les gusta. Si se repite la ingesta puede adquirir el hábito de consumo de alimentos excesivamente ricos en grasa y en azúcares simples, provocando la obesidad infantil. Estos alimentos son poco saciantes, no calman el apetito, provocando que se coma mucho más, ingiriendo un exceso de energía.

    Los alimentos más ricos en nutrientes esenciales como las verduras, pescado, etc. son menos apetecibles por los niños/as y son los más saciantes, por lo que ellos los rechazan y toman en poca cantidad.

    Las posibles normas que pueden ayudar a los padres y madres a establecer hábitos alimentarios correctos son:

  1. Ambiente alimentario positivo. Las comidas se deben realizar en un ambiente de tranquilidad, sin ninguna prisa, en un lugar sin estímulos como puede ser la televisión, ruido, provocando medio positivo para estimular el apetito.

  2. Imitación de hábitos. El niño/a pequeño imita y observa mucho, por lo tanto los hábitos saludables de toda la familia son más fáciles de adquirir por el niño/a.

  3. Exposición de alimentos nuevos. El niño/a tiende a resistirse a los alimentos nuevos, o los prueba en muy pequeñas cantidades. Pero si se insiste durante muchos días, aumenta las posibilidades de su aceptación y si el padre y la madre lo toman con aceptación facilitarán la imitación. Debemos tener en cuenta que es un proceso muy lento y por ello la constancia y la paciencia deben estar siempre presentes en estas situaciones.

  4. Respetar el poco apetito. El apetito del niño/a y las comidas son muy variables y erráticos, por ello debemos respetar el escaso apetito y tener en cuenta que las siguientes comidas compensaran la escasa ingesta de ese momento.

  5. Evitar ofrecer los alimentos incorrectos. Cuanto más tarde comience su ingesta, menos posibilidades tendrá de adquirir el hábito de su repetición.

  6. Respetar los horarios uniformes. Si los horarios no son constantes, se altera el ritmo del apetito y de las digestiones, por lo que los nutrientes que se ingesta no son suficientes. Los horarios no deben ser rígidos, ni muy flexibles, pero sí deben ser uniformes y constantes.

  7. Nunca obligarle a comer. La comida debe ser un acto afectivo positivo, por lo que no se debe perder los nervios ni la afectividad. Si durante un rato de insistencia no quiere más se da por acabada la comida con gesto de aprecio como un abrazo y un beso.

  8. Respetar las horas de comida, no dar alimentos entre comidas.

  9. Reforzar cualquier intento mediante elogios, caricias o aquello que le gusta al niño/a.

  10. Cualquier negativa verbal o gestual a comer acompáñela de retirada de atención.

  11. Dejar para el final los alimentos que le gustan menos.

  12. Si rechaza algunos alimentos: combine el alimento con otros que enmascaren su sabor y progresivamente vaya aumentando su sabor. También se puede dar una cantidad del alimento que no le gusta y a continuación dale una cantidad del alimento que le gusta mucho.

  13. Eliminar objetos a su alcance, juegues y la televisión porque provoca distracción.

  14. Para que el niño/a coma solo: ayudarle a coger la cuchara o tenedor, y llevárselo a la boca. A medida que el niño/a va dominado el movimiento, se va quitando la ayuda progresivamente. Cuando el niño/a va dominando cada paso debemos reforzarlo: 1º coger la cuchara, 2º meterla en el plato, 3º meterla en la boca.

  15. Si el niño/a tarda mucho en comer: Quitar elementos distractores y establecer un periodo de tiempo para comer y decirle que tendrá un tiempo para comer, si ha terminado en el tiempo se le dará un reforzador, si no es así se retirará el plato de la mesa. El tiempo que se establezca se debe reducir de forma gradual, y tener en cuenta que no podemos hacer que el niño/a no mastique y embulla todo lo que tenga que comer, porque es perjudicial para el niño/a.

5.     La alimentación del niño/a de 4 a 6 años

    A los 4 años el grado de madurez de los órganos digestivos ya es similar al del adulto, por lo que puede tomar todo tipo de alimentos. Por ello se debe evitar que se acostumbre a tomar alimentos poco saludables.

    El crecimiento del niño/a es lento, el aumento de peso es de medio kg trimestral, por lo que el objetivo principal a esta edad será que coma los alimentos adecuados no que coma mucho.

    Los objetivos nutricionales son:

  1. Fomentar la alimentación variada y equilibrada. El niño/a tiende a imitar al adulto por lo que la alimentación familiar adquiere una fuerte influencia.

  2. Inculcar los hábitos alimenticios saludables. La oferta repetida de un alimento saludable provoca su aceptación y su consumo y finalmente un hábito saludable.

  3. Prevenir enfermedades relacionadas con la nutrición. Debemos prevenir enfermedades causadas por los malos hábitos alimentarios o por exceso de comida, éstas son: caries dental producida por la mala higiene dentaria y en parte por el exceso de alimentos azucarados; sobrepeso y obesidad, producidos por exceso de calorías en relación con el gasto; aterosclerosis e hipertensión, causadas por exceso de ingesta de grasas saturadas y de sal.

  4. Inculcar el hábito del ejercicio físico. Es un hábito que debe adquirirse desde la infancia y que se mantenga en la vida adulta, evitando la vida sedentaria que provoca por ejemplo el ver la televisión o jugar a los videos juegos de forma excesiva.

Las necesidades nutritivas del niño/a de 4 a 6 años

    A los cuatro años de edad se puede encontrar diferencias entre los niños/as en cuanto a su actividad física que determinará sus necesidades nutritivas.

    A los 4 años los niños/as con escasa o ligera actividad física, es suficiente que ingieran 1.300 Kcal al día, pero si el ejercicio que realizan es regular, con juegos de recreo por ejemplo, necesitaran 1.400 Kcal diarias.

    A los 6 años, los niños/as con actividad ligera o moderada necesitan de1.500 a 1.700 Kcal diarias, pero si el ejercicio físico es intenso, por la práctica de algún deporte pueden necesitar de 1.800 a 1.900 Kcal diarias.

    La guía pirámide de alimentos para niños/as de 4 a 6 años indica que deben ingerir diariamente:

  • 6 porciones del grupo de cereales

  • 3 porciones de verduras y hortalizas y 2 porciones de frutas.

  • 2 porciones de leche y 2 porciones del grupo de proteínas.

    Cada porción tiene las siguientes cantidades:

  • Cereales: 1 porción: 30 mg cereales, en copos para el desayuno, rebanada de pan o medio tazón de arroz o de pasta.

  • Verduras: 1 porción: un tazón de verduras en ensalada o verduras cocidas.

  • Frutas: 1 porción: una pieza de fruta o un vaso de zumo de fruta.

  • Proteínas: 1 porción: 50 gm de carne o medio tazón de legumbres guisadas. Un huevo es media porción.

  • Lácteos: 1 porción un vaso de leche, un yogur o queso fresco.

  • Grasas y dulces: se debe evitar su consumo y el aceite vegetal ya está incluido en la cocción o en las ensaladas.

    La base fundamental para elaborar los menús son:

  • 500 ml diarios de leche, que se puede tomar en yogur o queso no graso.

  • Aportar una buena cantidad de cereales por ejemplo, 100 gr de pan, 125 de papa y 60 gr de arroz o pasta.

  • 300 gr de verduras y hortalizas y 300 gr de fruta natural.

  • 160 gr de carne y pescado

  • Acostumbrar que la guarnición de los segundos platos sean verduras y hortalizas

  • Eliminar la grasa de la carne y evitar embutidos y salchichas.

  • Evitar la bollería industrial y los alimentos azucarados, helados y pasteles.

  • Evitar la mantequilla y usar aceite de oliva.

  • Añadir poca sal a la comida.

  • Evitar bebidas azucaradas y golosinas.

6.     La obesidad infantil

    De manera simple podemos decir que la obesidad es un exceso de grasa corporal, y de forma más completa, se define como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que se desarrolla por causas combinadas (genéticas y ambientales) pero siempre mediante un desequilibrio entre la energía que se ingiere, y la energía que se gasta.

    La obesidad nutricional es la más habitual y para que se desarrolle los factores son:

  • Factores genéticos, heredados del padre y la madre

  • Malos hábitos alimenticios, con exceso de ingesta de comida y además con dietas incorrectas, desequilibradas y sin la proporción adecuada de nutrientes.

  • Estilo de vida sedentaria, con escaso ejercicio físico, que produce poco gasto calórico.

    La obesidad no es buena porque:

  • Causa trastornos físicos, porque el niño/a puede tener problemas mecánicos ligados al sobrepeso, como alteraciones en las piernas y en la columna vertebral. Puede producir trastornos psicológicos, ya que puede haber pérdida de autoestima con un rechazo de la propia imagen corporal.

  • Es precursora de la obesidad del adulto. El 80% de los niños/as y adolescentes obesos lo continuarán siendo en la vida adulta.

  • Causa enfermedades degenerativas que acorta la vida del obeso. La principal enfermedad es la aterosclerosis (enfermedad que afecta al interior de la pared de las arterias grandes y medianas, se produce endurecimiento).

7.     La alimentación en el aula de infantil

    En nuestra labor como profesores/as el desayuno en el aula es un momento educativo, por ello debemos llevar a cabo las pautas recomendadas y las relacionadas con la higiene alimentaria.

    Además, la posibilidad de desarrollar unidades didácticas relacionadas con la alimentación, ayudará a la educación de una alimentación saludable.

    El contacto directo con los alimentos, favorecerá su posterior interés en comerlos y saborearlos, por lo que es importante en el aula conocer tanto el nombre de los alimentos y:

  • Observar su color, forma, tamaño.

  • Tocar y sentir su textura y plasticidad.

  • Olerlos en su forma natural como ocurre con las verduras, hortalizas y frutas y luego cuando lo cortamos o cocinamos.

  • Experimentar que pasa cuando lo cortamos, mordemos, lo calentamos en agua etc.

  • Cocinar algunos platos en el aula.

  • Conocer que alimentos son los imprescindibles en una dieta saludable y cuáles son los menos saludables.

  • Conocer las normas higiénicas y de conducta en la mesa a la hora de comer.

Bibliografía

  • Ballabriga, A y Carrascosa, A. (2001). Nutrición en la infancia y adolescencia. Madrid. Ergon.

  • Cabezuel, G. y Frontera, P. (2007). Alimentación sana y crecimiento en niños y adolescentes. Madrid. síntesis.

  • Gallego, J.L. (1998). Educación Infantil. Málaga. Aljibe.

  • Gavino, A. (1995). Problemas de alimentación en el niño. Madrid. Pirámide.

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