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Mujer, deporte y medios de comunicación

   
*Doctor en Educación Física.
Profesor de la Universidad de Jaén.
**Grupo de trabajo (Maestros especialistas
en EF, Primaria e Infantil).
(España)
 
 
Pedro Ángel Latorre Román* | Miguel Ángel González Redondo
Alfonso Javier Moreno Padilla | María Dolores Sierra Jiménez
Francisco Javier Carmona del Jesús | Dolores Molina Gómez
Manuel Rentero Blanco | Francisco Latorre Fernández
Antonio Cruz Moreno | Pedro Jesús Rascón López
Juan Jesús Ruiz Nebrera | María del Carmen Ceacero Tiscar
Rosa María Martínez Valera | Francisco José Martínez
Fernández | Óscar Quevedo Ojeda | Josefa Malo Frías
Gabriel Ángel López Ruiz | Francisco
Guerrero Chinchilla | Antonio Díaz García
Ramira Henares | Luisa Vergillos Carrillo**

platorre@ujaen.es
 

 

 

 

 
Resumen
     La discriminación que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia sigue aún impregnando determinadas actitudes y comportamientos aún vigentes en nuestra sociedad. Tradicionalmente la mujer ha sido excluida de la práctica deportiva ya que no encajaba con su rol de género. Los medios de comunicación de masas ejercen una gran influencia en nuestros hábitos de vida, convirtiéndose en auténticos agentes sociales que influyen en nuestras conductas, entre ellas la práctica deportiva. En relación con ésta, los mass media, en muchos casos, imponen modelos sociales que potencian los estereotipos sexuales y en absoluto favorecen la coeducación. El fútbol es el abanderado de esta megalomanía del deporte espectáculo. Así la presencia del deporte femenino en los telediarios de las televisiones públicas y privadas españolas es casi inexistente. La información deportiva de los mass media debe ser eminentemente divulgativa y coeducativa, por lo que se hace ineludible la presencia de modelos femeninos que también reflejen logros, esfuerzos, hábitos deportivos; ofreciendo, por tanto, nuevos modelos deportivos basados en la participación diversa y multilateral.
    Palabras clave: Mujer. Sexismo. Deporte y medios de comunicación.
 

 
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 11 - N° 106 - Marzo de 2007

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Introducción

    La discriminación que ha sufrido la mujer a lo largo de la historia sigue aún impregnando determinadas actitudes, comportamientos y estereotipos, que están todavía vigentes en nuestra sociedad. Además, muchas formas de discriminación de las mujeres son, más sutiles y encubiertas por lo que son más difíciles de percibir y denunciar. Un análisis detenido de los mensajes que se transmiten en los medios de comunicación de masas, en la familia, en el colegio, en el trabajo etc., es imprescindible para desvelar la presencia en algunos casos alarmante de esta discriminación sexista.


La mujer y el deporte

    Tradicionalmente la mujer ha sido excluida de la práctica deportiva ya que no encajaba con su rol de género. Además, el deporte fue creado por y para los hombres, sirva de manera anecdótica citar a Pierre de Coubertin, que ya en el inicio de las Olimpiadas Modernas manifestaba un rechazo absoluto hacia la participación de la mujer en el deporte, indicando textualmente: "Las mujeres sólo tienen una función en el deporte, coronar al vencedor con las guirnaldas del triunfo". Durante gran parte del siglo XX y enmarcado en la Dictadura de Franco, la concepción biologicista, las ideas religiosas y sobre todo el contexto político español, marcó una Educación Física diferencial con unas actividades físicas muy concretas para las mujeres, todo ello articulado a través de la sección femenina. La Democracia supone la reconquista de los derechos de la mujer, y decimos reconquista ya que la República Española supuso un avance en la consolidación de una educación integral para la mujer y participación en la vida pública.

    Sin embargo, y en relación con la presencia de la mujer en el deporte, aún se perpetúan prejuicios y estereotipos sexistas que no favorecen la coeducación y la superación definitiva de condiciones de discriminación. En este sentido, aún hoy en día existe una identificación de la mujer y del hombre con determinadas prácticas deportivas como identificaciones naturales de género, que se argumentan inclusive con planteamientos científicos o biológicos. Así, el morfotipo masculino se ha identificado siempre con la fuerza, potencia, resistencia, velocidad, etc., y el morfotipo femenino con la flexibilidad, la expresividad, la gracia, lo rítmico etc. Si embargo, las investigaciones en ciencias del deporte, hacen caer varios mitos en la relación de la mujer con el deporte. Además la aparición de profesionales titulados universitarios (licenciados en INEF, maestros especialistas en EF.), supone una revolución actitudinal de la mujer ante el deporte; aunque el análisis de la realidad deportiva nacional indica que la mujer sigue practicando mucho menos deporte que el hombre.


Mujer, deporte y medios de comunicación

    Los medios de comunicación de masas desempeñan una importante labor no sólo informativa, también divulgativa y educativa. La publicidad y los medios de comunicación transmiten estereotipos que coartan la libertad de elección. En materia deportiva y siguiendo el modelo meritocrático impuesto en la sociedad de hoy en día, la información deportiva de los medios de comunicación de masas se centra en la promoción del deporte espectáculo masculino por sus importantes intereses económicos, políticos…convirtiendo así el deporte en un instrumento de alienación.

    Los medios de comunicación de masas (Mass Media) que sin duda, ejercen una gran influencia (positiva o negativa) en nuestros hábitos de vida, por tanto se convierten en auténticos agentes sociales que influyen en nuestras conductas, entre ellas la práctica deportiva, en muchos casos, imponen modelos sociales que potencian los estereotipos sexuales y en absoluto favorecen la coeducación. El fútbol es el abanderado de esta megalomanía del deporte espectáculo. La globalización del deporte ha creado riqueza para unas pocas instituciones y medios de comunicación mundiales. Ello ha cambiado sustancialmente el rol del deporte y de los medios en la sociedad. En la búsqueda de nichos de mercado, los valores culturales y democráticos están constantemente perdiendo terreno. El proceso de comercialización y globalización pone una creciente presión sobre los periodistas para servir más a los intereses comerciales que a los intereses de la información pública, refuerza la concentración de poder en pocos medios y en exclusivas organizaciones deportivas y oprimen cualquier intento de abrir el debate público sobre lo que es central o vital en el deporte (Quiroga, 2000).

    En un estudio sobre la información recogida en los principales canales de televisión pública y privada de España durante la visualización de los telediarios del medio día y la noche y durante una semana, hemos destacado, como reflejamos en la figura 1, como el deporte junto con la política y la economía son las informaciones de mayor relevancia y curiosamente, contenidos informativos generalmente masculinizados. Además, la información deportiva, como señalamos anteriormente, es de carácter sexista y androcéntrica. Se potencia el modelo masculino, absolutamente meritocrático, como ha primado en el resto de facetas de la sociedad y la vida pública durante muchas décadas. La promoción del deporte espectáculo por los mass media, más que impulsar la práctica deportiva y el número de participantes, incrementa el número de espectadores. Pero además, como podemos observar en la figura 1, la presencia de la información deportiva femenina brilla por su ausencia, convirtiéndose la información "futbolera" en el centro de la atención de todas las cadenas televisivas, información carente de espíritu coeducativo, pedagógico y divulgativo. Por tanto, los logros del deporte femenino no interesan.

    En consonancia con la ausencia de divulgación deportiva diversa, plural, educativa y no sexista, podemos observar según los informes de García Ferrando y cols (2002) que la omnipresente preferencia del deporte espectáculo en los mass media unido al gran consumismo deportivo está produciendo un rechazo de la cultura deportiva a grupos muy amplios de la ciudadanía. En la última década, gran porcentaje de la población esgrime la falta de tiempo para no hacer deporte, seguido de un porcentaje muy amplio de individuos que confiesan que no les gusta el deporte. Las personas con menos estudios (Primarios) y sin estudios, estos últimos se corresponden con estratos económicos modestos o bajos, apenas han mejorado o incluso han reducido su práctica deportiva en esta última década.

    Asimismo, en el informe de actividad física de la población española del Ministerio de Sanidad y Consumo en 1997, se destaca una reducción de la práctica deportiva desde los 12 a los 23 años, siendo el sexo femenino el más afectado.

    Según Vizuete (1999) las posibilidades del deporte como convocador de masas y como elemento de desarrollo económico, ha creado los llamados barones del deporte, sujetos que ajenos a los fines altruistas, educativos y culturales que dicen perseguir, hacen presencia en la vida pública controlando el deporte espectáculo lo que les va ha permitir manejar grandes cantidades de dinero en beneficio propio. La motivación de estos varones supera la esfera económica y persigue el prestigio y el ejercicio del poder, todo ello, a través de un complejo entramado de relaciones de servilismo, relaciones políticas y de la vida de los negocios.

    En este sentido, la Revista Consumer ha destacado que el deporte y la política acaparan cerca de la mitad de los telediarios en todas las televisiones públicas y privadas españolas, por el contrario, medio ambiente, salud, ciencia y consumo no interesan.


Conclusiones

    Atendiendo a Mandell (1986), podemos señalar que no puede afirmarse que el deporte moderno haya llevado bienestar a las masas, ni solidaridad entre pueblos y culturas, que haya eliminado el racismo y el sexismo o que aporte un referente ético y moral a la ciudadanía. Así, Según Barreau y Morne (1983), hay que diseñar una perspectiva humanista de la práctica deportiva que nos permita separarla de las diversas alineaciones ideológicas y económicas que la deshumanizan. En relación con la información deportiva de los mas media, ésta debe ser eminentemente divulgativa y coeducativa, por lo que se hace ineludible la presencia de modelos femeninos que también reflejen logros, esfuerzos, hábitos deportivos; ofreciendo por tanto nuevos modelos deportivos basados en la participación diversa y multilateral.


Bibliografía

  • BARREAU, J. J.; MORNE, J. J. (1991). Epistemología y antropología del deporte. Madrid: Alianza.

  • GARCÍA FERRANDO, M; PUIG N Y LAGARDERA F. (2002). Sociología del deporte. Madrid: Alianza Editorial.

  • MANDELL, R.D. (1986). Historia cultural del deporte. Barcelona: Bellaterra.

  • QUIROGA, S.R. (2000). Deporte, medios y periodismo. http://www.efdeportes.com/. Revista Digital. Año 5, 26.

  • VIZUETE, M. (1999). La Educación Física, el deporte y el poder político en el diálogo Norte-Sur. En: Actas del Primer Congreso Internacional de Educación Física. Jerez: Fondo Editorial de Enseñanza.

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